by @avestruzeterea | Nov 22, 2016
“Respetando nuestra realidad social”.
Empecé a leer los acuerdos entre el gobierno de Chiapas y los maestros. No pude pasar del primer punto sin enojarme.
Los maestros propusieron y el gobierno aceptó la frase que puse como título de esta diatriba. Inmediatamente me enojé.
¿En serio? ¿Hay que respetar la realidad social de Chiapas? Esa realidad tiene a Chiapas en el último lugar de desarrollo humano. El estado con más pobreza. El estado con menos industria.
Un estado que discrimina a los homosexuales, donde los feminicidios van al alza con impunidad. Un estado donde evangélicos y católicos constantemente tratan de expulsar de su comunidad a quien opine diferente. Un estado con una gran brecha entre lo que gana un hombre y lo que gana una mujer.
Un estado donde la industria turística es minúscula con respecto al potencial del estado. Donde absurdamente deforestamos al Cañón del Sumidero por arriba mientras lo llenamos de basura por abajo.
Un estado en el que la deserción escolar es altísima, el nivel de aprendizaje de los alumnos es lamentable. La realidad de una dispersión de la población que es una coladera de recursos. La realidad de maestros que en tres meses de plantón no pudieron mencionar UN artículo de la nueva ley que fuera peor que lo que se tenía, y que básicamente se dejaron engañar por una hojita fotocopiada que les entregó el líder sindical, sin leer la ley por la que protestaban.
La realidad de maestros chantajistas que cobran 15 meses para dar clases 7. La realidad de un gobierno tremendamente corrupto e ineficiente (a nivel estatal y municipal). La realidad en la que la candidata que quedó en segundo lugar pasó de ser una priísta de hueso colorado, del grupo de Elba Esther y que votó a favor de la reforma fiscal de Fox; y de repente y sin despeinarse era lopezobradorista porque no le tocó hueso. La realidad de un gobernador sin ideas ni ganas, que se ganó un juguetito y no sabe qué hacer con él.
La realidad en la que cualquiera bloquea la vialidad que se le antoja por la razón que quiera, donde el cumplir la ley es visto por los ciudadanos como algo anticuado, donde hay desnutrición, muertes por enfermedades curables, incremento de presencia de narcos…
¿De verdad, esa maldita realidad social es la que el gobierno y los maestros quieren respetar? La realidad chiapaneca no hay que respetarla. Hay que destruirla, aniquilarla, revertirla, dinamitarla, o como dice el filósofo etrusco Schopenhauer, MANDARLA A LA CHINGADA.
La realidad de Chiapas no genera progreso, empleos, bienestar, educación, salud, oportunidades.
Pero dos actores fundamentales para Chiapas, nada menos que el gobierno estatal y los maestros, dicen que no pasa nada. Hay que respetar la realidad.
Oaxaca ha hecho grandes esfuerzos para ser un estado menos desarrollado que Chiapas. Pero los chiapanecos no queremos dejar nuestro último lugar. Hasta nuestra huelga duró más que la de ellos. Por eso, como se me ocurrió poner en TWITTER, Chiapas quiere ser #Forever32.
by @avestruzeterea | Nov 18, 2016
Pedir la renuncia de EPN es muy grave
A partir de que Lázaro Cárdenas terminó su sexenio en el muy lejano 1940, hemos visto desfilar sin excepción a presidentes que cumplen su ciclo. Muy pocos países pueden decir algo similar. Pero así ha sido en México: Ni Golpes de Estado ni asonadas ni infartos fulminantes. Y, desde luego, sin renuncias.
Desde los sucesos de Iguala, más específicamente desde que se fue imponiendo la narrativa del “Fue el Estado”, voces particularmente interesadas en vengar sus rencores (y que están en busca de mártires reales o ficticios desde el 1 de diciembre de 2012) retomaron un grito de batalla que ya lleva ocho años y dos presidentes: Fuera EPN.
No hace falta ser Sherlock Holmes para ver que la línea que va de Abarca-Guerreros Unidos hasta Los Pinos es demasiado difusa, si no es que inexistente. Hay muchas cosas en el país de las que el PRI y EPN son culpables. Desde luego que contribuyeron a crear las condiciones para los hechos violentos, tanto el CISEN como la PGR dependen del presidente y el manejo de crisis hizo CRUNCH (lo mismo que le pasó a CRUNCH).
Pero yo creo que esas fallas, por sí solas o en conjunto, no dan para pedir la renuncia de EPN . Ya cada vez le queda más claro a la mayoría que las protestas de la última semana no guardan relación alguna con los 43 (salvo que boicotear El Buen Fin o extorsionar a automovilistas en las autopistas tengan una arcana relación con la salud de los normalistas).
Igual que sucedió en el sexenio de Calderón, a las muy justificables críticas por los muy garrafales errores cometidos por su gobierno se le mezclaron inventos, exageraciones, falsos trascendidos y viles calumnias. A falta de mejor nombre, a los que encabezaban vía redes sociales esas protestas les llamé “epigmenios” (ocurrente que es uno).
Pues en medio del huracán de la indignación nacional por Ayotzinapa, aderezada por la muy poco inteligente decisión de EPN de ir a las antípodas justo en el momento en el que los mexicanos piden un freno a la inseguridad y los inversionistas extranjeros claman por seguridad jurídica y no por discursos, salió otro ingrediente más: El reportaje de la llamada Casa Blanca de EPN (y Señora, no nos vayan a decir “machos”).
¿Qué fue lo primero que gritaron los epigmenios? “Renuncia EPN”. Wow. Ninguna novedad. Por todo quieren que se vaya el Presidente Constitucional. ¿Ya que se callen, no?
Pues no. Dentro de tanto ruido, de repente parece emerger el orden. Un clarísimo ejemplo de tráfico de influencias, que una explicación del vocero de la presidencia sólo empeoró. ¿De verdad, es todo lo que tenían?
Regresa EPN tras una semana de viaje (¡la de selfies que se ha de haber tomado con el estilista de su esposa!) y da una conferencia de prensa para decir… que ahí con calmita luego el vocero nos irá contando más.
Yo en lo personal no necesito más explicaciones. Con las combinaciones que le pongan al asunto sigue siendo un muy obvio, muy documentado, muy descarado y muy lujoso caso de corrupción que involucra al presidente.
Los que me leyeron la semana pasada tal vez recuerden que escribí que no hay salida a la crisis en México que no pase por Estado de Derecho. “Cero Tolerancia”, propuse. Pues acá hay un excelente punto de arranque: la salida de EPN. De ahí puede empezar la cascada de legalidad que México necesita.
¿Y si EPN regresa la casa o la dona a la Beneficencia Pública? No es suficiente. Si alguien roba y lo exhiben, no basta un “usted disculpe, tenga su cartera”. ¿Puede la renuncia de EPN causar inestabilidad en la Bolsa, depreciación del peso, que algunas inversiones se detengan? Seguro. No importa. Ya soportamos devaluaciones estratosféricas con gobiernos del PRI, y hay muchos elementos para decir que sería una crisis temporal y que pocas cosas ayudan más a una economía que la certidumbre de la aplicación de las leyes.
EPN prometió guardar y hacer guardar las leyes. Su figura tendría que ser un referente ético. Da coraje pensar que tal vez acuñó su “la corrupción es cultural” desde la alberca climatizada de su residencia. Hacerle un juicio político por este tema sería muy difícil, más difícil aún pensar que alguna instancia federal podría llevar una investigación seria. Si alguna dependencia del Estado de México o el Distrito Federal armaran una investigación, el fuero blindaría a EPN.
Ha llegado el momento de limpiar las escaleras de arriba hacia abajo. El único que puede empezar el proceso es quien está en el escalón de hasta arriba. Espero (aunque no lo creo) que EPN anuncie en breve que presenta licencia indefinida al cargo de Presidente de la República.
by @avestruzeterea | Nov 16, 2016
Pocas cosas debieran provocar tanta unanimidad en una sociedad civilizada que el unirse para apoyar a niños, especialmente de escasos recursos, que además tienen una discapacidad física o mental. La verdad parece complicado estar en contra, sin embargo como bien sabemos eso ocurre.
Los culpables de esos desacuerdo los podemos resumir en términos generales en tres:
1. El organizador más visible es TELEVISA, y esa empresa es odiada por unos y amada por otros. Yo no llego a estar en ninguno de los dos extremos, sin embargo en términos generales a mí TELEVISA no me cae bien. Yo nunca he aportado al TELETON y no voy a empezar ahora. Creo que el TELETON es una excelente causa, pero no me gusta el espectáculo que montan detrás. Prefiero ayudar a otras fundaciones, aunque desde luego reconozco la enorme labor de los CRIT.
2. Hay la percepción (ignorante, malintencionada, nunca expresada con numeritos porque los numeritos no dan) de que las empresas, empezando por TELEVISA y siguiendo con las de los redondeos, aprovechan el TELETON para evadir impuestos mediante tomar las aportaciones de la gente como propias. Pues sí, algunos genios opinan que una manera de evadir impuestos es INCREMENTAR LOS INGRESOS DE LA EMPRESA. De ese tamaño el nivelito del debate.
3. Existe la idea de que es el gobierno quien se debe encargar de apoyar a los niños, no un conjunto de fundaciones privadas y la sociedad civil. No, es verdad. No se rían ni se indignen. Una de las razones para no ayudar que más se esgrimen es que “es obligación del gobierno”. Quienes más usan esa excusa son los más críticos del gobierno. Es la misma idea del petróleo: odian al estado ladrón, pero estaban encantados con que PEMEX lo manejara a su antojo. Consideran al estado asesino, pero confían que asigne los recursos y personal suficiente para suplir a los CRIT y ayudar a los niños. Sí. Ajá.
Estos días veremos, usando las (digamos) razones descritas arriba, a mucha gente denostar al TELETON y a los CRIT. Así ha pasado los últimos años. Muchos de los críticos, orquestados magistralmente desde epigmenias cuentas, han mostrado un excelente nivel de coordinación. Hacen Trending Topic, viralizan memes, reinan en los hashtags, instalan ideas. Son además muy disciplinados: cada noche pasan lista de los 43. Cada mes conmemoran los hechos de Iguala. Salen a la calle en fechas simbólicas a protestar. Toman autobuses de pasajeros y mercancía. Roban combustible. Tienen un gran poder de convocatoria. Dicen querer un México mejor. Luchan por la justicia. Hacen boteos, colectas y campañas de donativos para ayudar a maestros de la CNTE o normalistas. Son centenares de miles de activistas, al menos, en pie de lucha. En unas semanas los veremos nuevamente pelear contra el TELETON.
¿Saben en dónde no los veremos?
No los veremos inaugurando un Centro de Rehabilitación Integral Emiliano Zapata. Financiado, construido y operado por ellos. Con las horas que invierten en pases de lista podrían convocar a arquitectos para diseñar el proyecto. A Ayotzinapa podrían ir ya no de turismo revolucionario sino a ver en qué terreno podrían construir. En vez de botear para financiar marchas que desquician a las cuidades, podrían recolectar fondos para comprar cemento. Las hoces y martillos de sus cuentas de Twitter podrían usarlos para limpiar el terreno e iniciar la construcción. La energía que usan para golpear granaderos la pueden usar para cargar bultos de cemento. La creatividad para hacer pintas en monumentos públicos puede cambiarse por unas manos de pintura para que los niños que reciben terapia se sientan en un lugar presentable. En vez de proponer en redes sociales “NI UN PESO AL TELETON”, podrían lanzar un llamativo “NI UN PESO AL TELETON PORQUE NUESTRO CENTRO DE AYUDA A NIÑOS ES MEJOR”.
De esa manera podrían ayudar a los niños con discapacidad en algo independiente a TELEVISA. Los vicios que ellos ven en el proyecto TELETON (presencia de TELEVISA, deducción de impuestos, shows mediáticos) los pueden dejar atrás con un proyecto que si es al menos tan bueno como los CRIT, tendría seguramente muchos donativos de personas interesadas en los niños pero que no quieren apoyar específicamente al TELETON (como es mi caso y el de muchos millones más).
Pero no. Si una institución que ayuda a niños está ligada a TELEVISA, pues que se jodan los niños. Lo de ellos es no dar opciones, no crear sus propios centros, no decir como mínimo “no dones al TELETON pero sí a la Cruz Roja o Médicos sin Fronteras”. No. Lo de ellos es repetir como pericos algunas ideas que les han dado porque es mejor tuitear fervientemente que en realidad, ya saben, HACER ALGO PARA AYUDAR A LOS NIÑOS.
by @avestruzeterea | Nov 15, 2016
APOYEMOS A LAS EMPRESAS LOCALES (¿o no?)
Vivo desde hace un mes en un pueblo suizo de 15,000 habitantes. En Veracruz o Chiapas no entraría a una lista de los más poblados.
Sin embargo en mi pueblito la gente parece vivir bien. No se aprecia pobreza y hay muchísimas fuentes de trabajo bien remuneradas.
Por todo lo que he leído del pensamiento tradicional de los nacionalpopulistas, eso seguro se debe a dos cosas: ha de haber un salario mínimo muy alto porque ni modo que los malévolos capitalistas paguen bien al trabajador.
Sin embargo no se necesita escarbar mucho en el tema: en Suiza no hay salario mínimo alto. Tampoco mediano. Es que no hay salario mínimo. Entonces parece que no es por ahí el tema.
¿Cuál es entonces el secreto? Pues que en mi pueblito se fomenta el consumo de productos locales. Eso de la globalización es un truco en el que caen los países bananeros. Los gringos convencerán al gobierno mexicano de sus ideas locas, pero los suizos son mucha pieza como para caer en la trampa.
En mi pueblito, quedamos, solo se fomenta el consumo de cosas locales. El peluquero, el granjero, la de la panadería… ahí están las fuentes de trabajo, no en empresas inhumanas que vienen de afuera y quieren llevarse la riqueza.
Por eso en mi pueblo todos los empleos son creados por microempresas locales. Aunque.. bueno. A decir verdad también hay empresas suizas grandes que generan empleo aquí. UBS, Credit Suisse, Migros o COOP contribuyen con algo. Pero al final es la fórmula ganadora: empresas locales y algunas empresas más grandes, pero del mismo país. Si no, ¿pues cómo?
Por eso en mi pueblo todos los empleos son creados por empresas locales y nacionales. Aunque… no estoy contando toda la historia. Aqui entre nos, sí hay alguna empresa de los países vecinos. Alemania está muy cerca, tal vez eso explique que Allianz tenga en mi pueblo su sede suiza. Siemens también tiene instalaciones acá. Pero es porque son vecinos y Espacio Shengen. Pero al final es la fórmula ganadora: empresas locales y algunas empresas más grandes del mismo país y tal vez alguna extranjera, pero de países vecinos. ¿O qué, siguen con sus dogmas neoliberales?
Por eso en mi pueblo todos los empleos son creados por empresas locales, nacionales y de países vecinos. No obstante… esperen un poco. No. No es cierto. Acá uno de los principales generadores de empleo es Microsoft. Otro es Cannon, otro más es British Telecom. Ricoh, Cisco Systems… en realidad en este pueblito no preguntan mucho por el origen de la fuente de empleo. Parece, háganme el favor, que nada más se preocupan por facilitar la inversión privada, sea local, distrital, cantonal, nacional, europea, mundial o selenita. Qué tontos.
En mi pueblo se vigila que se cumplan las leyes. Hay estado de derecho, se cumplen los contratos. Los derechos de propiedad se respetan. Y las empresas multinacionales llegan y prosperan, al igual que las nacionales. Y eso ayuda mucho más a la empresa local que un proteccionismo absurdo.
Pero seguro el nacionalpopulismo paternalista mexicano es mejor. ¿Qué saben los suizos de calidad de vida si aquí ni conocen el pozole?
by @avestruzeterea | Nov 9, 2016
No culpen al termómetro
Los que tenemos hijos hemos pasado por esto centenares de veces: si notamos algo raro con nuestros hijos, los tocamos para ver si tienen fiebre. En caso de que los sintamos calientes, acudimos al termómetro para saber la magnitud del problema (aunque creo que estarán de acuerdo conmigo en que a veces desde que los tocas ya sabes que las noticias no van a ser buenas).
El termómetro entonces nos ayuda a saber la magnitud de la fiebre. Ya si el número es 37.5, 38 o 39 (no hablemos de extremos mayores que no queremos recordar) entonces tendremos pauta de qué hacer: las dosis, el baño, la eventual ida a la farmacia a resurtir el botiquín, despertar al pediatra, prepararse para la noche en vela. Lo que sea necesario.
Odiamos que nuestros hijos tengan fiebre. Pero al mismo tiempo sabemos que aunque hay que controlarla, en realidad nos está avisando de algo más. Casi nos tranquiliza, si nuestros hijos tienen fiebre, que los veamos moquear o estornudar, que tosan como fumadores, o que estén mal de la panza. En muchos casos ya nos sabemos el caminito, nos concentramos en exterminar al bicho (englobemos virus y bacterias aquí), y ya sabemos que como consecuencia, la temperatura del niño volverá a estar alrededor de la tranquilizadora marca de 36.8.
Lo que a ojos de un no experto podría parecer lo mismo (la medición de la temperatura, controlar la fiebre, atacar al bicho) en realidad son tres procesos distintos. La medición de la temperatura nunca es la culpable de nada. Si el niño tiene 38 o 39 grados lo único que el termómetro hace es informarlo. No lo culpemos aunque nos dé malas noticias. La culpa no es de él, y si lo pudiéramos reemplazar por otro aparato, al final nos llevará al mismo destino. Porque la fiebre está ahí.
En cuanto a la propia fiebre, es una manifestación de algo más. Claro, de repente a nuestros hijos les da una fiebre que parece llegada de la nada, que no presenta síntomas, y que se va tan rápido como llegó. La fiebre nos desespera como padres. Las caritas vivarachas de nuestros hijos cambian a rostros demacrados, con ojeras, temblando. Odiamos a la fiebre. Pero pues tampoco es su culpa. La fiebre es una manifestación del cuerpo, digamos por simplificar que es un mecanismo de defensa contra el bicho que ataca el cuerpo.
Entonces no es culpa ni del termómetro (que nada más mide), ni de la fiebre (que nos está avisando que por ahí hay un bicho).
En cuanto a los bichos, pues siempre andan rondando. Le pedimos a nuestros hijos que se laven las manos y los dientes. El antibacterial ocupa sitio de honor en el bolso de millones de madres. Si el hijo es más pequeño, las toallitas húmedas son casi omnipresentes hasta para limpiar el carrito del supermercado en donde nuestros hijos se sientan. Sin embargo, los bichos siguen. No podemos eliminarlos del todo. Incluso había un comercial de jabones que decía que eliminaba al 99% de las bacterias. Eso deja un número importante aún rondando.
Lo que nos toca entonces como padres de familia es limitar la exposición de nuestros hijos a los bichos, y en caso de que se dé, tomar medidas lo más rápido posibles para controlar la invasión de los bichos cuando aún no han cundido por todo el cuerpo.
Porque cuando los bichos ya se esparcieron por todos lados por la omisión colectiva de los padres y de la sociedad en su conjunto, entonces la enfermedad es inevitable. Y sería absurdo culpar al bicho por hacer lo que los bichos hacen. Y más absurdo molestarse por la fiebre que nos está avisando del problema. Y el extremo de lo ridículo sería estar indignado por la existencia de los termómetros que no hacen nada más que ponerle número a un síntoma.
Pues bien, amable lectora. Pues bien, amable lector. Este es mi análisis de la elección de Estados Unidos, y mi valoración de los sistemas democráticos.