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De Transparencia y Desarrollo Humano (8.12.2014)

De Transparencia y Desarrollo Humano

En medio de la vorágine informativa de los últimos meses, surgió un nuevo informe cuyos resultados fueron en mi opinión minimizados por la prensa.

Me refiero al reporte de Transparencia Internacional que pone a México en un muy vergonzoso lugar 103 en la clasificación de países menos corruptos. Una realidad que desde luego no gusta pero que sería muy infantil negar.

Creo que la noticia fue considerada como “una raya más al tigre” de la mezcla de un muy mal gobierno (en todos los niveles, de todos los partidos) con una población que ha hecho lo necesario para merecerlos. Sin embargo, creo que el asunto va mucho más allá. Lo que ese estudio nos presenta no es otro efecto más, sino la causa de los problemas.

Mucha gente sigue sin ver la conexión entre reducción de la pobreza y estado de derecho. Como muestra tuvimos en Chiapas el caso de un muy conocido delincuente que fue liberado porque sus familiares fueron haciendo protestas cada vez más subidas de tono, hasta terminar con uno de ellos incendiándose. No creo que como humanos debamos insensibilizarnos ante esos hechos. Pero sí que “liberemos al pariente para que ya no se queme más gente” no es una respuesta inteligente del gobierno del estado de Chiapas, una respuesta que no nos extraña a los que ahí nos criamos y que en mi opinión explica perfectamente por qué ese pobre estado (ya por favor dejen de decir que es un estado rico) suele ocupar los primeros lugares en marginación. Para mi escándalo, mucha gente justificó el chantaje.

La conexión entre falta de estado de derecho y corrupción por un lado, y pobreza por el otro, es en mi opinión bastente clara. La lista de países menos corruptos y la lista de países con más desarrollo humano se parecen muchísimo. Lo mismo aplica en el otro extremo.

Los países con más alto desarrollo humano han adoptado de manera muy clara, aunque con diferentes matices, reformas que en general podríamos calificar como “liberales”. Les ha quedado muy claro que es la iniciativa privada la que genera riqueza, y que la educación es clave para incrementar la competitividad. Han dejado atrás debates en los que en México seguimos enfrascados, en donde por ignorancia se ve a empresarios en su conjunto como ladrones que le quitan dinero al pueblo bueno y les conviene tenerlo oprimido.

Esa opinión no resiste ningún análisis: ¿qué beneficio le representa a Carlos Slim que haya millones de indígenas pobres? Más bien es al contrario: lo que a él (y a los demás empresarios) les conviene es más gente con más poder adquisitivo. Desgraciadamente en México tenemos una cultura de “capitalismo de compadres”, perfectamente ejemplificada con los vínculos entre Grupo HIGA y EPN, en donde todos los valores liberales (dentro de los que destaca el respeto por el estado de derecho como condición necesaria) quedan sustituidos por ver quién tiene los contactos adecuados.

México no abatirá de manera importante la pobreza sin tener un alto crecimiento económico. No es relevante cuánto dinero siga desperdiciando el gobierno con programas voluntaristas plagados de corrupción, esquemas como el de los ejidos son y serán un desastre aunque nos hayamos empeñado en subsidiar a los bisabuelos, abuelos y padres de los actuales ejidatarios, a los que seguimos subsidiando. Pero 80 años después no nos queda claro. El crecimiento lo dará el sector privado, que para florecer necesita de un estado de derecho y gente mejor educada.

Ya no nos hagamos bolas. Todos los datos están ahí. Dejemos de considerar que “como México no hay dos” y dejemos de ignorar la experiencia internacional. Hay dos tipos de sociedades que han generado progreso sostenible para la mayoría de la población: las liberales y las de los libros de ciencia ficción. Y esas sociedades liberales necesitan de estado de derecho y educación, algo en lo que el gobierno federal mexicano está muy preocupado en decir que está trabajando pero muy poco ocupado en hacerlo realidad (¿recuerdan a los maestros a los que les han rescindido el contrato por faltar tres días consecutivos a clases? Yo tampoco).

Mientras no veamos que la casa blanca de EPN, la impunidad con la que los normalistas saquean (y llevan décadas haciéndolo, aunque muchos se enteraron de la existencia de las Normales hace dos meses) y la facilidad con la que las instituciones de procuración de justicia se dejan chantajear son parte del mismo problema de ausencia de estado de derecho, y que eso no es algo incidental sino un dique al crecimiento económico y por ende a la reducción de la pobreza, seguiremos teniendo pésimas calificaciones en Transparencia, y por ende avances ridículos en Desarrollo Humano. Dejemos de sentirnos una ínsula y veamos qué hace que Suiza, Australia, Japón o Canadá. países de cuatro continentes distintos, estén con muy buenas calificaciones en ambos rubros. Las recetas son sencillas y están a la vista de todos. Desgraciadamente, sin omitir la enorme parte de culpa de la mayoría de la población, el principal responsable de poner en marcha las recetas es el gobierno federal encabezado por EPN. Me temo que esas no son buenas noticias.

Público y privado (4.12.2013)

Público y Privado

Soy liberal. Pienso que el mejor escenario económico (que no es utópico, perfecto, impoluto, simplemente el mejor) es el de la competencia entre entes privados, con el gobierno como árbitro que pone reglas razonables y hace que se cumplan.

La visión de López Obrador es la opuesta. Él piensa que lo público es mejor… O por lo menos eso decía.

Él se opone a cualquier tipo de Reforma Energética que implique un ápice de competencia a PEMEX. Está a gusto con un monopolio público, a pesar de todas las evidencias nacionales y extranjeras en contrario.

Cuando él era presidente del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas gobernaba el DF. Siguió Rosario, luego el propio AMLO, luego Encinas, Ebrard, Mancera. Llevan 16 años construyendo, en teoría, la red de hospitales que han tenido en mente.

Pero ¿a dónde va a atenderse el infarto? Y para los que digan que él no decidió, o que por ser urgencia no había tiempo de elegir, ¿dónde nació su último hijo? Quiso una buena broma del destino que fuera a un hospital que cotiza en Bolsa. Una de esas empresas propiedad de los “unos cuántos”, que no pagan impuestos por estar en los mercados bursátiles. No a uno de los hospitales que él inauguró. Llevan 16 años. ¿Cuánto se tardarían en componer PEMEX, como proponen?

Lo de menos es que debería mostrar sus declaraciones de impuestos para decirnos cómo le hace para pagar una cuenta de esa magnitud. Lo más importante, en mi opinión, es el pararelismo con el tema energético.

Es importante el petróleo. Sin duda. Pero es más importante la salud y la educación de los mexicanos. Y el gobierno es el principal proveedor de ambos servicios, pero permitimos que el sector privado nacional e internacional tenga escuelas y hospitales, siempre bajo la supervisión gubernamental. Y eso no parece quitarnos soberanía. ¿Y qué creen? Que habiendo opción pública y opción privada, AMLO se fue a la privada. Está en su derecho.

Entonces, ¿por qué le quiere quitar el derecho a los mexicanos a decidir a quién le compramos gasolina? ¿Por qué a fuerzas quiere que le compremos a PEMEX, a PEMEX y a nadie más que a PEMEX? Pongan opciones privadas, nacionales y extranjeras. Un marco regulatorio fuerte. Que siga existiendo PEMEX si quieren. Y ya los mexicanos decidiremos a quién le compramos y por qué. Hablo nada más de gasolina, desde luego que los industriales me dirían “mejor empecemos con el gas, pues el que nos da PEMEX es carísimo y escaso”.

En las campañas políticas, en general PRD-MC-PT se pronunciaron en contra de una Reforma Energética que modificara la constitución. El resto de los partidos, en cambio, la ofrecieron. El resultado fue de 16 millones de votos para los antirreforma y de 34 millones para los prorreforma. Por más que el notario de AMLO haya certificado que existen tortilleros, mandiles y hasta una gallina que anda por ahí, a pesar de lo que digan de Soriana (sin fundamento) o Monex (con fundamento), la diferencia en votos es abrumadora. No se borra ni con las cuentas que hacía AMLO en sus conferencias en el HILTON (hablando de congruencia). ¿Por qué no permiten que la mayoría en el congreso vote? Yo estoy en contra de la Reforma Fiscal, pero me queda claro que PRI-PRD-PVEM-PANAL tienen mayoría, y no veo por qué impedir que esa mayoría decida.

En fin. AMLO tuvo derecho a decidir sobre algo tan importante como su salud, y prefirió lo privado a lo público.

Dejen que los demás decidamos algo muchísimo menos importante como a quién comprarle la gasolina de nuestros autos. Los hipernacionalistas, si quieren, que sigan comprando en PEMEX. Yo evaluaré la que crea que sea la mejor opción y ahí acudiré.

Four More Years (1.12.2014)

FOUR MORE YEARS!

“Four More Years” es el grito entusiasta de campaña que usan en Estados Unidos los republicanos o demócratas cuando buscan que el presidente en funciones se reelija. Es un grito jubiloso, de esperanza. En México aparentemente tendremos “cuatro años más” de EPN. Me temo que la mayoría no está tan eufórica con la perspectiva. Yo ciertamente no lo estoy.

México necesita de un líder fuerte que ayude a resolver los múltiples temas nacionales, tal vez el más grave de ellos el de la falta de estado de derecho. ¿Por qué no creo que EPN pueda ser quien resuelva ese problema? Porque es parte del problema. Elemental.

Hay gente que dice que en caso de que EPN saliera, no se aprecia a algún sustituto que pueda conducir de manera eficiente el barco. A mí no me convence en absoluto ese argumento: creo que si un cerrajero roba dinero, hay que meterlo a la cárcel y ya después preocuparse por quién abrirá las puertas en la colonia. No tiene sentido dejar al cerrajero impune porque es el más hábil de la comarca. ¿Por qué tendría que ser diferente en este caso? Las leyes están para ser aplicadas y ya, y el asunto de fondo me recuerda mucho al Fraude Patriótico de Chihuahua, cuando Manuel Bartlett era Secretario de Gobernación. “Sí ganó la oposición las elecciones pero lo van a hacer peor que nosotros, entonces mejor nos quedamos”. Esa discrecionalidad, ese “la ley dice esto pero ahora no es el momento/no está el horno para bollos/ni modo que dejemos al Peje/el dólar se va a subir más/Manlio es la mano que mece la cuna” es justamente lo que nos tiene andando a gatas mientas otros países van corriendo. Si para EPN lo de la Casa Blanca es asunto cerrado y el tema de la transparencia se resume en “a partir de ahora los funcionarios públicos ______________”, estamos fritos. Nos rodean montañas de corrupción de las que ciertamente EPN no es el iniciador, pero tampoco podríamos esperar que decida pasar de beneficiario a combatiente si ni siquiera parece haber entendido el punto. Por lo menos a mí no se me olvidará nunca el tema, espero que a la mayoría de los mexicanos tampoco.El jueves EPN tuvo una oportunidad para por lo menos entonar un mea culpa. La desaprovechó. Y ni siquiera pudo su gobierno manejar bien la detención de un estudiante que muy probablemente haya participado en los disturbios de Palacio Nacional y los alrededores del aeropuerto porque se les ocurrió la puntada de levantarlo sin orden de aprehensión, como si estuviéramos en tiempos del Viejo PRI. Eso se lo atribuyo a que estamos en los tiempos del Viejo PRI. Mismas mañas, más copete.

¿Qué podemos hacer para los siguientes four more years? Yo sigo creyendo en la democracia como el menos peor de los métodos para elegir gobernantes. La única salida sensata que hoy veo, dado que EPN seguirá aferrado a la silla a la que llegó legalmente pero de la que éticamente debiera separarse, es el surgimiento de candidaturas independientes. Con los partidos políticos nuevos no nos ha ido bien. Y es muy difícil articular un movimiento nacional. Pero en cada municipio hay gente decente que más allá de su ideología u opiniones sobre grandes temas nacionales, puede administrar honesta y eficientemente las labores propias de la comunidad. No creo que se llegue a la meta pero 100 candidatos independientes que logren postularse en municipios importantes y dar por lo menos una pelea que supere lo meramente testimonial pueden ser la señal de alarma a los gobernantes de que ahora sí contamos los ciudadanos con opciones más allá de los partidos tradicionales más el gran ganador de las elecciones desde hace décadas: la abstención. ¿En dónde están esos valientes que se atrevan a entrar a la política mexicana sin estar arropados por un partido, a expensas de la animadversión de otros políticos, del crimen organizado y de las prensas locales mayoritariamente controladas por los vergonzantes Institutos de Comunicación Social de los gobiernos estatales? No lo sé. Ciertamente yo no soy de esos valientes. Pero con todos los riesgos que implica tener improvisados en asuntos públicos, no veo otro camino de aquí al 2018. Ya EPN dio muestra de que aunque lo cachen, no le da pena. El PRI sigue siendo la misma maquinaria de corrupción que los que nacimos en la primera década de los 70s conocimos de niños. Y la oposición, desgraciadamente, lleva años tratando de mimetizarse con las mañas priístas, demostrando para desgracia de México que son excelentes alumnos.

Las candidaturas independientes parecen diseñadas para hacerlas tan difíciles que terminen siendo una amenaza menor para… los partidos políticos que las aprobaron. Pero no veo otra alternativa. Desde luego que la presión en la calle (sin destrozos) y en redes sociales (sin mentiras) debe continuar, pero eso sólo servirá para moderar los excesos del gobierno, lo que no es poco. Pero ya EPN nos demostró con el tirititito del jueves que no termina de entender la magnitud del problema. Dos maneras adicionales a la movilización tiene la sociedad civil para mejorar este país: la primera y que está más a la mano es observar la ley (sí, aunque el gobierno no lo haga), prepararse más, informarse mejor y ser más productivos. La segunda es mucho más difícil pero no veo alternativas: materializar el descontento en candidaturas independientes, que sean independientes de partidos políticos (no chapulines que se queden sin nominación) y que sean independientes entre sí (para que sean más difíciles de cooptar).

En Estados Unidos el “four more years” va acompañado, cuando el presidente es reelecto, con un hálito de esperanza. Para la mayoría de los mexicanos, que según todas las encuestas desaprobamos al gobierno de EPN, estos four more years no serán tan gozosos. Intentemos ser mejores mexicanos por un lado, y repasemos los requisitos para ser candidato independiente por el otro. No es deseable que nos tengamos que seguir conformando con votar por el menos pésimo.

Noticia de un Secuestro

Noticia de un Secuestro

Imaginen por un momento este caso: un tipo secuestra a decenas de mujeres, y las mantiene retenidas durante 50 años. Durante el cautiverio, procrea con ellas muchísimos hijos, quienes pemanecen también, desde luego, secuestrados.

Uno pensaría que ante semejante situación, el repudio debería de ser unánime. Privar de la libertad a alguien, por un periodo prolongado. No parece haber excusa posible.

¿No se sentirían extrañados de que alguien considerara a ese tipo un héroe? A mí me sorprendería que alguien dijera “bueno… en realidad la situación no es tan mala. Las mujeres que él secuestró no la pasaban tan bien en sus familias. Además, el tipo se aseguró de que todos sus hijos aprendieran a leer y escribir en casa, por lo que el índice de analfabetismo es cero. Y cuando uno de los niños se enfermaba, nunca le faltó medicinas”.

Esas justificaciones se me harían absurdas. “El tipo le enseña a sus secuestrados a leer y a escribir. Ok, no les deja leer lo que quieran ni difundir sus escritos. Pero si quieren leer lo que el tipo aprueba, lo pueden hacer”.

No, pues wow.

Cuando se dan a conocer más detalles del secuestro, resulta que alrededor de tres de cada diez niños intentaron escaparse del secuestro. Varios murieron en el intento, otros fueron descubiertos y encerrados dentro del encierro que ya sufrían. Algunos sin embargo lo lograron, dejando atrás todo lo que conocían. Y una vez que escaparon a su encierro no quisieron volver a él.

Los que lograron escapar denunciaron el caso en todos los tonos posibles. La policía dijo que el señor estaba en su casa, y que en su casa podía hacer lo que quisiera.

Muchos vecinos, enterados de la situación, lo admiraban. Son los que hacían las excusas que mencioné arriba. El vecindario no era un modelo de justicia social, había un vecino abusivo que le gustaba meterse a las casas ajenas a decir lo que debían hacer, y el único que lograba mantener su autonomía era el secuestrador. Algo sin embargo llamaba mucho la atención: a pesar de la admiración que despertaba el tipo, nadie dejaba su casa para irse a vivir a la de él. Sí, iban de vacaciones, se manifestaban encantados de ver que todos supieran leer y que enfermedades que asolaban el vecindario ahí estaban controladas. Pero luego regresaban a sus casas, que con todos sus bemoles por lo menos les ofrecía libertad.

Los elogios al secuestrador se volvieron políticamente correctos. El trato que le daba a sus hijos homosexuales, o a los que pensaban diferente que él, era verdaderamente cruel. Que cuando se sintió viejo decidiera encargarle a su hermano continuar liderando el secuestro no le importaba a sus fans. Todo lo que no hubieran permitido en su casa lo festejaban (de lejitos) en la de él.

Yo no estoy de acuerdo con ellos. El que secuestra no merece que analicemos si se porta un poco mejor o un poco peor con su secuestrado. Tiene gente retenida contra su voluntad, y ahí debiera terminar el análisis.

Espero que los cubanos se logren deshacer, pacíficamente y en el cortísimo plazo, de lo que queda de la dictadura de Fidel y Raúl.

Matemáticas MoReNas (26.11.2015)

Matemáticas MoReNas

¡Felicidades, México! Esta semana quedó marcada por el advenimiento de AMLO erigido en nuestro Baldor del Siglo XXI.

La historia muchos la conocen: AMLO encabezó un boicot a CFE que provocó diez mil millones de pesos en pérdidas para el gobierno en beneficio de particulares. Entonces los que sí pagamos energía eléctrica terminamos subsidiando a los seguidores de algo que más que República Amorosa parece República Morosa.

La evidencia es tan fuerte que AMLO jugó la Estrategia Layín: decir que ese desfalco al erario es poco con respecto al desfalco que ha hecho la mafia del poder, y que AMLO, ya encarrerado en tópicos matemáticos, tasó en 3.7 billones de pesos. Aquí cabe suponer que AMLO en un acto francamente antirrevolucionario está empleando la figura de los “billions” como se usan en Estados Unidos, porque si se refería realmente a “billones” entonces sus matemáticas también están corridas en terracería.

En fin, la lógica es clara: si el gobierno actual roba (y vaya que roba), están justificados los atracos mientras sean menores. Total, a EPN lo defiende Virgilio, que viene siendo como su Milhouse de cabecera. Si el erario se ve mermado con cada contrato abusivo a HIGA o a OHL, pues está bien rasparle otro poquito en beneficio de los paisanos y seguidores, que tienen a AMLO a su vez para defenderlos.

Entonces, tomando el Factor AMLO de Rebanada de Erario, si MoReNa tuvo tres millones de votos en la elección de 2015, está justificado el quebranto por diez mil millones de pesos. Con estas Matemáticas MoReNas llegamos a un resultado aritmético: por cada voto obtenido se pueden desviar $3,333.33. La verdad es que AMLO tiene razón: comparado con lo que roba el gobierno sí parece poquito.

Entonces, en aras de la igualdad, yo tengo un objetivo: conseguir el voto de mis contactos en redes sociales para poder monetizar mi apoyo social con cargo a sus impuestos. Es por su bien, cuando crezcan me lo agradecerán.

Veamos entonces: si sumamos mis amigos en Facebook con mis seguidores en Twitter llegamos a alrededor de 4,300. Si a esos 4,300 le agregamos mis seguidores en INSTAGRAM, Badoo, Swarmapp y Pinterest entonces los 4,300 se convierten en 4,300.

Si logro esos 4,300 votos y le aplico el Factor AMLO de $3,333.33 llegaría a catorce millones de pesos. Comparado con el quebranto que el llamado de AMLO hizo a las finanzas públicas es muy poco, y el dato palidece con respecto a la corrupción del gobierno federal.

Inicio entonces mi campaña al 2018 en busca del voto que me permita acceder a una tajada de las finanzas públicas. Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error… y no saber de matemáticas MoReNas.