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Ana Lucía Quiere ser Doctora

Ana Lucía Quiere ser Doctora

Ana Lucía es una encantadora niña de tres años. Platica mucho, se ríe, corre, juega. Y tiene un juguete que lleva a todos lados: es un estuche de médico.

Mi familia y yo conocimos a Ana Lucía el sábado pasado, junto con Walter, su papá. Ana Lucía usó su botiquín para tomarle la temperatura a mis hijos. Analizó sus oídos, usó el estetoscopio y pues… los inyectó para curarlos. El estuche tiene también un teléfono celular para que la futura doctora esté pendiente de lo que pasa en el hospital.

Cuando nos despedimos de Ana Lucía, ella se resistió. Quería que fuéramos a comer juntos (sugirió McDonald’s), quería subirse al scooter / patinete / patín del diablo que mis hijos le regalaron, quería que la acompañáramos a que su papá le comprara un globo.

Ana Lucía quiere ser doctora. Para ello tiene que seguir muchos pasos. Debe egresar de la Escuela de Medicina, antes debe terminar la preparatoria, la secundaria… es un camino largo.

Pero Ana Lucía tiene leucemia. El primer paso es que ella se recupere.

El caso de Ana Lucía es conocido por algunos. El periodista Héctor de Mauleón hizo una excelente crónica del caso, que se comentó mucho en redes sociales y que le valió a De Mauleón su enésimo linchamiento desde el púlpito de Las Mañaneras, y en las hordas de redes sociales. Para hacer el cuento corto, en México a Ana Lucía no le dieron el tratamiento de la calidad adecuada, con los medicamentos necesarios. Después de que Ana Lucía tuvo recaídas por el mal tratamiento, el paso siguiente fue dejar de tener acceso del todo.

“Yo no podía quedarme cruzado de brazos a esperar que se muriera mi hija”, nos comentó el sábado su papá a mi esposa y a mí, en lo que Ana Lucía auscultaba e inyectaba a mis hijos. Dado que Walter tiene nacionalidad suiza, ellos dos tuvieron que abandonar México para buscar en Suiza el tratamiento adecuado. En uno de los primeros contrastes, el mismo día que aterrizaron en Zürich tuvieron la primera consulta de Ana Lucía. Y ya tuvo la primera de las quimioterapias que permanecieron suspendidas en México por meses en lo que el gobierno actual se decidía entre echarle la culpa del desabasto a Calderón, las farmacéuticas, la Mafia del Poder, los conservadores, la prensa fifí o el neoliberalismo.

La mamá de Ana Lucía se quedó en Cuautla. La idea es que eventualmente pueda reunirse con su familia en Suiza. Pero la situación económica de ellos, como es obvio, no es la mejor ahora. Ya habían tenido que cerrar un negocio porque los malos los llegaron a extorsionar, mucho del tratamiento de cuando estuvieron en México lo tuvieron que pagar de su bolsa, tuvieron que estar algunos meses en Ciudad de México en vez de en Cuautla. Y dada la condición de Ana Lucía, su papá no la puede dejar sola ahora. Ella brinca, escala, corre, juega, lo cual llena de alegría a los que la vemos. Pero al papá le preocupa: una raspada en su condición puede afectar al conteo de plaquetas, por ejemplo. Además, las visitas al hospital son y serán constantes. Ana Lucía necesita que su papá no se despegue de ella ahora, y como la mamá está a 10,000 kilómetros todavía, Walter no puede generar ingresos en Suiza.

Esta situación puede llevar a los que me lean a dos cosas. La primera es atacar o defender la estrategia del gobierno actual, y tratar de jalar agua para su molino, culpar a su villano favorito, hacer encendidos manifiestos ideológicos, insultar al presidente actual, insultar a los anteriores, o a todos, o a ninguno.

Eso a Ana Lucía no le sirve. Tengan o no razón ustedes en su diagnóstico de la situación, para Ana Lucía es igual. Ana Lucía quiere ser doctora. Y para eso se tiene que curar.

La segunda cosa que pueden hacer los que me leen es ayudar a Ana Lucía a cumplir su sueño, y a sus papás a reunirse y empezar a recuperar la tranquilidad. Porque si los papás de la futura Dra. Ana Lucia estabilizan sus finanzas, la mamá puede venir a estar en el lugar en el que más quiere estar, que es al lado de su hija. Ellos empezaron una campaña en México para aceptar donativos. Los datos son:

BENEFICIARIO: WALTER RUPPRECHT PIMENTEL

BANCO: SANTANDER

CUENTA:               6056 9068 095

CLABE:                   014 542 6056 9068 095 4

Afortunadamente ha habido personas solidarias que han ayudado. Pero no es suficiente.

Para las personas que vivimos en Suiza en particular o en Europa en general, nos puede ser más fácil, más práctico y más barato hacer una transferencia o depósito en francos a una cuenta en Suiza.


Entonces el sábado, en lo que Ana Lucía subía y bajaba unos cajones de madera en los que jugaba con mis hijos, le pedí a su papá que me diera los datos de la cuenta que acaba de abrir por acá.

Y para que Ana Lucía pueda llegar a ser la doctora que quiere ser, sus papás estarían muy agradecidos si la pueden apoyar también de este lado.

Los datos son:

BENEFICIARIO:         WALTER RUPPRECHT

CUENTA:                                108110.40N

BANCO:                               UBS AG

CLEARING NUMBER:                 0283

BIC:                           UBS WCH ZH 80A

IBAN:         CH7900 2832 831081 1040N

UBS POSTAL ACCOUNT NUMBER:  80-2-2

También hay opción por PayPal:

l https://t.co/7qQP6JAmwM

Ana Lucía quiere ser doctora. Si tras leer esto ustedes tienen más ganas de ayudar que de repartir culpas a funcionarios presentes o pasados, por favor depositen algo, en México o en Suiza. Todo suma. Todo ayuda.

Y quién sabe. Tal vez si ustedes ayudan ahora, en 30 años la Doctora Ana Lucía les pueda dar consulta. Creo que puede ser una gran doctora: a mis hijos no les dolió cuando ella los inyectó.

Ana Lucía quiere ser doctora.

Matemáticas aéreas del Ganso

MATEMÁTICAS AÉREAS DEL GANSO

De repente me gusta hacer numeritos. Hoy fue uno de esos días, entonces les quiero platicar lo que resultó de mis cuentas.

Esto se trata del avión presidencial. Pero no mencionaré la megaestupidez de la rifa, ni si Calderón debió comprarlo o no, o si EPN debió utilizarlo o no, o si AMLO debiera utilizarlo o no. Solo quiero poner en contexto la situación para ponerla en su justa dimensión.

Primero lo primero: El avión es de BANOBRAS. No es de BOEING, como algunos estaban difundiendo. Por lo tanto, no le representa al conjunto del gobierno de Don Ganso Necio ningún costo “hacia afuera”. No se debe nada.

“Hacia adentro” lo que se hizo es un contrato de arrendamiento entre BANOBRAS (que para acabar pronto, depende y obedece órdenes de AMLO) con la Secretaría de la Defensa Nacional (que para acabar pronto, depende y obedece órdenes de AMLO). Entonces si lo quieren pagar, extender, pasarle la deuda al CONACYT o cualquier otra cosa creativa, lo pueden hacer. No hay daño al erario por ningún lado: lo que paga SEDENA va a BANOBRAS, lo que a final es pasar dinero de una bolsa a otra.

Entremos entonces en números. El avión costó USD$218,000,000 en 2012. El tipo de cambio de cierre de ese año fue de $12.74 por dólar. Por lo tanto, el costo en pesos fue de $2,776,775,000. Pueden ustedes hacer la cuenta si gustan.

El avión se compró (bien, mal, con razón, sin ella, lo que quieran) para que fuera usado durante 25 años. Como cualquier persona con cierto conocimiento básico sabe, se suele prorratear el costo de un bien que se va a usar durante muchos años para ver el costo anual. Entonces dividimos el costo del avión entre los años que se proyectó que se usara. El resultado es $111,071,000. Ese es el costo entonces que durante este 2020 devengaría el avión. Me pueden decir que a ese monto hay que agregarle intereses, comisiones o lo que gusten. Pero les puedo responder que eso da igual: si a ese monto SEDENA tiene que agregarle $100 de intereses y por lo tanto los gasta en última instancia el gobierno de AMLO, esos mismos $100 de intereses los cobra BANOBRAS y por lo tanto los recupera en última instancia el gobierno de AMLO.

Quedémonos entonces con este número. El costo proporcional anual del avión. Ese que tiene a varios llorando, del palacio en el aire, el gran gasto suntuario, el despilfarro faraónico.

$111,071,000.

Vamos ahora a comparar este gasto anual con el Presupuesto de Egresos de la Federación de este 2020. Es de 6.1 billones de pesos. Déjenme escribo la cifra.

$6,100,000,000,000.

Vamos a poner los dos numeritos juntos.

$111,071,000.

$6,100,000,000,000.

Como que hay muchos ceros de más en uno con respecto al otro, ¿no?

Ese sería el impacto a las finanzas públicas en caso de que las hubiera. Reitero que el impacto es cero porque el avión es de BANOBRAS. Pero vamos a decir que es la parte anual que le tocaría a cada gobierno.

Falta entonces dividir el monto prorrateado anual entre el presupuesto para este año 2020, y multiplicarlo por 100 para obtener el porcentaje. Desde luego ustedes pueden hacer estos cálculos (así me avisan si me equivoco). EXCEL es una buena herramienta para hacer estos ejercicios. Solo les recuerdo que aprieten el botón de “INCREMENTAR DECIMALES”. Porque si lo tienen a dos decimales, el resultado que obtendrán es 0.00%. Pero una vez que permiten más decimales, llegamos a 0.0018%.

Suena a un porcentaje que no debería causar histeria, ¿no?

Si dividimos el presupuesto entre 366 días tendremos el gasto diario del gobierno. Son $16,666,666,667. El costo prorrateado del avión anual es $111,071,000. Es mucho mayor el gasto diario del gobierno.

Ahora dividamos el gasto diario del gobierno entre las 24 horas del día. Llegamos a $694,444,444 por hora. Sigue siendo mucho mayor este dato que el gasto hipotético.

Ni hablar. Saquemos el dato del gasto cada 10 minutos. Dividamos entre 6.

Llegamos a $115,740,740. Algo más que el costo prorrateado del avión. En menos de 10 minutos queda pagado.

En resumen, el costo real de este gobierno por la compra del avión fue, es y será cero. Ya está pagado al 100%. Pero si fue una decisión tan trascendental y considera la 4T que debe reconocer la parte proporcional que le toca, el resultado es que con lo que gastó el gobierno mexicano entre las 00.00 horas y las 00.09 horas del 1 de enero, con esos breves minutos se “paga” el avión. En lo que ustedes comían uvas frescas y brindaban con uvas fermentadas, en lo que abrazaban a sus seres queridos o buscaban una serie en NETFLIX.

Así de intrascendente es el tema.

¿De qué tamaño es el desastre del gobierno federal en (de)crecimiento económico, baja en la generación de empleos, incremento en el número de homicidios, falta de medicinas, ataque a órganos autónomos, presencia de Manuel Bartlett y pérdidas en PEMEX que AMLO tiene que perder tanto tiempo en un tema tan intrascendente? Pues del tamaño que solo le queda hablar de un avión cuya compra a su gobierno le costó cero pesos con cero centavos, y del que si tuviera que erogar el costo anual proporcional lo terminaría de pagar en 9 minutos porque representa solo 0.0018% del presupuesto.

$111,071,000.

$6,100,000,000,000.

Ténganlo en mente.

Historia de dos pensiones*

En general hay dos sistemas de pensiones: las de beneficio definido (BD), y las de contribución definida (CD).

Las primeras son las que se acostumbraban en México antes de las AFORES: tenías un beneficio definido al final de tu vida laboral. Si cumplías X requisitos, te tocaba Y pensión. Y la idea en ese sistema era que tu pensión era muy similar a tu último sueldo. Así, si los últimos años de tu vida ganabas $10,000 al mes, tu pensión por beneficio definido era de alrededor de $10,000 al mes. ¿Cuánto contribuías mes a mes para lograr esa pensión? ¿A quién se lo contribuías? ¿Cómo lo administraban? ¿Qué certeza tenías de que lo estaban administrando eficiente y honradamente para tu pensión futura? Quién sabe. Eso de las contribuciones suena feo. Mejor que me digan de a cómo me va a tocar.

De repente en México (y el resto del mundo) se empezó a cambiar por otro esquema, de contribución definida. Es el esquema de las AFORES. Ahí no sabes cuál va a ser el monto con el que te vas a pensionar. Sabes, sí, cuánto te va a retener de tu sueldo la empresa en la que trabajas, que es tu contribución directa. Sabes también cuánto tiene que poner la empresa. Y por último, sabes cuánto le va a poner quincena a quincena el gobierno. Dado que hay tres partes que contribuyen (tú, tu empresa, el gobierno), se le llama esquema tripartita. Ese dinero se aporta a la AFORE de tu elección, que invierte el dinero en la SIEFORE que corresponda a tu edad. Aquí sabes entonces cuánto vas a aportar, pero no cuánto vas a recibir de pensión. Hoy se estima que quien gana $10,000 y nunca hace una aportación voluntaria adicional, va a recibir alrededor de $3,000 de pensión.

Viendo que en sistema de beneficio definido (el antiguo), el que gana $10,000 se retira con $10,000, y en el sistema de contribución definida (el nuevo, de AFORES) el que gana $10,000 se retira con $3,000, es obvio que el cambio del esquema anterior al nuevo se hizo para empobrecer a los trabajadores para complacer a los plutócratas, los unos cuántos, los barones del dinero, ¿no?

Pues no.

Más allá del tema de merecimientos, más allá del tema de justicia social, más allá de las cosas deseables, más allá de las resoluciones de los tribunales y de las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el esquema de CD tiene una gran ventaja sobre el de BD: sí, nominalmente es más baja la pensión en CD. Solo $3,000 contra los $10,000 de BD. ¿Qué ventaja podría tener una pensión de $3,000 sobre una pensión de $10,000?

Que la pensión de $3,000 existe.

La de $10,000 no.

Pequeño detalle.

Cuando al que le toque jubilarse con el esquema de AFORES le toque empezar a recibir pensión, tendrá una cuenta individual a su nombre, con el dinero necesario para que pueda recibir sus $3,000, modestos pero reales.

Cuando ahora le toca jubilarse a alguien con el esquema anterior, pues resulta que hay que sacar el dinero del presupuesto general del país. Sí, de ese presupuesto del que quisiéramos que el dinero saliera para salud, para educación, para seguridad, para infraestructura. Pero como esos $10,000 no están en ningún lado (ahora veremos por qué), pues tendrán que salir de los impuestos.

Esa carga, no solo en México sino en el resto del mundo, es insostenible. Hace 80 años la pirámide poblacional tenía a muchos jóvenes pagando impuestos para mantener a pocos pensionados, que además se morían a mucha menor edad que hoy. No era óptimo el esquema porque pues sí, funcionaba como los esquemas piramidales fraudulentos: para pagarle al que le toca hoy, necesitas que haya 8 debajo de él, que a su vez necesitará en su momento a otros 8, y en pocas generaciones terminas necesitando que los marcianos apoquinen dinero porque los terrícolas ya no alcanzamos.

¿Qué hizo el régimen priista el milenio pasado? No generó reservas para pensionados. Todo lo que se retenía para el IMSS se iba a gasto corriente. Y como lo común y corriente en las épocas priistas era robar, pues mucho se lo robaron. Otra parte se fue los gastos mensos que conocemos: equipos de futbol, balnearios, estadios, hoteles, teatros. Otra parte se fue a secretarías de estado para que hicieran los elefantes blancos que pululan en el país. Y nadie en el gobierno fue haciendo un guardadito general, mucho menos uno individualizado. Cada año se jubilaba gente, y entonces se metía al presupuesto de egresos. Obvio eso le iba restando recursos a otros rubros, pero nadie se atrevía a cambiar la situación. Fue en época de Ernesto Zedillo que por fin se atrevieron, se sentaron a hacer numeritos y se dieron cuenta de que en breve la burbuja iba a estallar. De ahí salió la necesidad de migrar al esquema de contribución definida, dejando a los que entraron (entramos) a trabajar antes de 1997 la opción de recibir la pensión del sistema anterior.

Entonces el sistema de CD no es el más generoso, no es el más halagüeño para el empleado, no es el que brinda más certeza (tan bonito que era saber el monto exacto con el que podías contar tras tu retiro). Pero es el único sostenible, el único responsable, el único que cuando llegue el tiempo para el retiro asegura que el dinero existe.

¿Cómo hacer para que las AFORES entreguen pensiones mayores? Pues al ser un esquema tripartita hay tres caminos (y la combinación de ellos).

El primero es que a los trabajadores les retengan más dinero. Más pensión futura, sí, pero a cambio de menor sueldo libre hoy.

El segundo es que la empresa aporte más. Más pensión futura, sí, pero a cambio de que crear empleos sea más caro, lo que beneficia al que ya trabaja pero perjudica al que apenas se incorpora al mercado laboral.

El tercero es que el gobierno aporte más. Más pensión futura, sí, pero a cambio de que ese dinero que se aporta a cada cuenta individual no se puede usar en salud, educación, seguridad o infraestructura.

En lo que se ponen de acuerdo en cuál de esas alternativas (o combinación de ellas) es la más adecuada, hay algo que puedes hacer: realizar aportaciones voluntarias a tu AFORE. Tiene ventajas fiscales, los rendimientos históricos han sido bastante buenos, aprovechas el poder del interés compuesto a tu favor, y con cantidades relativamente bajas puedes incrementar de manera muy importante el monto de tu pensión, sobre todo si empiezas cuando eres relativamente joven.

Cuando se terminen decidiendo si en el esquema de BD a los pensionados de mayores ingresos se les debe pagar 10 veces el salario mínimo, o 25 veces el salario mínimo, no olviden que cualquiera de las dos alternativas implica que el gobierno no pueda usar esos recursos en salud, educación, seguridad e infraestructura.


Eso, dicen muchos, no es culpa de los que han trabajado 35 o 40 años. Tienen razón. 

Que se tenga que gastar ese dinero ahora en el sexenio de AMLO (o en el sexenio de EPN, o el de Calderón) no es culpa de AMLO, de EPN o Calderón. Es culpa de aquellos políticos que sobre todo en la docena trágica se dedicaron a “administrar la abundancia” y a derrochar dinero. Desgraciadamente esas personas no van a ser llevadas a juicio ni condenadas a prisión, y en todo caso si eso sucediera, el dinero no va a aparecer. El problema lo tiene este gobierno aquí y ahora.

La palabra ahora la tiene el IMSS. Sé que muchos quisieran que se respetara el tope de 25 salarios mínimos. En algunos casos por elemental justicia y en otros para pegarle al gobierno actual. Pero recuerden, esas pensiones salen del presupuesto de México, no del de MoReNa ni del de AMLO.

A mí me gustaría que esto se resolviera presentando números: cuántos serían los afectados, qué porcentaje del presupuesto se necesitaría para pagar los 25 salarios mínimos, y cómo va a ir evolucionando ese número en el futuro (a varios que entramos a trabajar antes de 1997 todavía nos falta más de una década para llegar a la edad de retiro). Si pagar los 25 salarios mínimos compromete un porcentaje muy grande de los recursos del presupuesto, pues ni modo. A acomodarse con lo que hay. Si es una cantidad marginal, pues que sigan las pensiones a 25.

Pero nunca olviden cuando hablen de pensiones que provengan de planes de beneficio definido que la lana para pagarlas sale de los impuestos de todos.

*Era el mejor de los tiempos. Era el peor de los tiempos.