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La CNTE y las Aerolíneas (7.5.2013)

La CNTE y las aerolíneas.

Imagine usted que pudiéramos mandar a los maestros de la CNTE muy lejos. No, no a donde usted está pensando, no sea grosero. Me refiero a un viaje a Oceanía.

Nosotros pagamos sus boletos de avión. Total, si ellos cobran sin dar clases lo de menos es darles otro estímulo.

Pero tendrían que viajar con las condiciones de la aerolínea: los pilotos y mecánicos están ahí porque compraron sus empleos, o los heredaron de sus papás. No pueden ser despedidos ni aunque aterricen el avión de cabeza. No saben si el vuelo saldrá porque tal vez ese día no quieran trabajar, no porque estén en legítima huelga sino porque no se les da la legítima gana. Además será un viaje muy largo: los aviones son de hélice de pistón porque ni pilotos ni mecánicos han querido aprender cómo funciona un avión de turbinas o turbohélice, dado que, dicen, va “contra sus usos y costumbres”. Además en las ventanillas del aeropuerto hay constantemente bloqueos y pedradas porque los alumnos de una escuela de aviación EXIGEN plaza automática en la aerolínea. Lleven el promedio que lleven, se necesite o no sus servicios. La aerolínea por consecuencia tiene un terrible desempeño operativo, muchísimos accidentes y pierde muchísimo dinero.

¿Ustedes creen que los maestros de la CNTE se subirían a esos aviones? ¿No sería obvio que esa aerolínea no es viable y que necesita cambios urgentes? ¿Qué es tan difícil de entender?

La respuesta de algunas mentes progres: “tal vez esté mal lo del CNTE pero lo del hijo de Romero Deschamps es peor”. Eso es un sofisma. Un delito no anula al otro, se adiciona en perjuicio del nivel de vida de todos nosotros.

Previniendo la Prevención

Previniendo la Prevención

Empiezo con tres puntos a los que estaré volviendo durante este texto:

1. La culpa de un delito es del delincuente, no de la víctima.

2. La culpa de un delito es del delincuente, no de la víctima.

3. La culpa de un delito es del delincuente, no de la víctima.

Bien. Empecemos.

Cuando alguien va al cajero automático, a su sucursal bancaria o accede a banca en línea, está sujeto a una muy agradecible serie de advertencias. No es tan buena idea usar cajeros en zonas apartadas, durante la noche. Compartir el NIP, abrir ligas de correos electrónicos no solicitados o anunciar que se van a sacar decenas de miles de pesos no es sensato.

¿Debería alguien enojarse ante esas advertencias? Yo creo que no. Desde luego que tengo el derecho a sacar dinero de cualquier cajero de cualquier rumbo a cualquier hora. Nada más faltaba. Para saber mi opinión de quién es culpable por un asalto a alguien que acaba de sacar dinero del cajero, lean el punto 2. No debería haber ladrones. Es un delito. No debería yo de tener que renunciar a MI libertad de sacar MI dinero de donde me dé la gana por andarme cuidando de gente mala.

Pero hay un detalle: aunque la culpa del delito es del delincuente, según comento en el punto 1, la víctima soy yo. El que sufre las consecuencias sería yo. Ni siquiera si los mecanismos de procuración y administración de justicia funcionaran en México a la perfección (no se rían) y arrestan a mis asaltantes y los juzgan, eso me quita el susto o me garantiza que me devuelvan mi dinero.

La prevención entonces debe ser una cultura que esté siempre presente. Debemos hacerla parte de nuestras actividades para estar más protegidos. No porque ignorar algunas recomendaciones nos haga culpables si nos pasa algo, según comento en el punto 1.

Puse el ejemplo de los bancos pero hay muchos más. Secuestros regulares y express. El cuidado de nuestros hijos (que no abran la puerta a desconocidos, que no le hagan caso al que les diga que tiene unos perritos en la cajuela de su auto). No podemos decir que una criatura de nueve años es culpable de su secuestro por abrir la puerta de la casa irreflexivamente (pasen a leer el punto 3), pero ante un hijo secuestrado creo que eso no importa. De nuevo, no es relevante que el culpable sea otro si la víctima es un ser querido o nosotros mismos.

Algunas medidas de prevención reducen la probabilidad de que nos asalten, nos secuestren, roben nuestra identidad en línea, roben objetos de nuestro auto, o nuestro auto con todo y objetos. Ninguna es infalible, pero creo que reducir la probabilidad de ser víctima es suficiente aliciente.

En lo personal, espero conocer más medidas sensatas de protección. Y según yo eso debería ser la norma. No, no porque yo sea culpable si me pasa algo (punto 2) sino porque la víctima se lleva las consecuencias.

Bien.

¿Qué pasa si esa misma lógica de prevención la aplicamos a delitos de violencia contra la mujer? Pues que resulta que el que se atreva a hacer una recomendación puede salir seriamente regañado.

Para poner en claro mi postura: creo que una mujer puede vestir lo que se le antoje, tomar todo el alcohol que desee, estar a la hora que quiera en donde prefiera, sea casada, soltera o viuda. Para acabar pronto, creo que una mujer puede ir sola, borracha, a la “Reunión de Patanes Expulsados del Club de Fans de los Porkys por Pervertidos” y quitarse la ropa mientras baila sensualmente. ¿Y si le hacen algo a lo que ella no consienta? ¿De quién sería la culpa? Por favor, lean el punto 3 y luego el 1. Luego el 2. Luego otra vez el 2. Luego el 3. Luego el 1. Luego el 3. Luego el 3. Luego el 1. Y terminen con el 2. Si no les quedó claro, repitan las veces que sean necesarias.

No, no debería ser necesario recomendar algunas tácticas de prevención a mujeres para evitar ser víctimas de violencia sexual. Tampoco que en Tamaulipas o Guerrero le digan a niños de primaria lo que deben hacer si hay balazos en la escuela. Tampoco que una persona que trabaja diez horas al día para hacerse de un patrimonio tenga que cambiar de rutas para que no lo secuestren. O que alguien deba esperar a que sea el día siguiente para sacar dinero de un cajero dentro de un centro comercial concurrido. Uno debe poder estacionar su auto sin alarma, sin llave, en cualquier calle. Nadie debería abrirlo. Pero no es así.

Entonces desde luego que debemos luchar por que cambien las cosas. Que haya menos delincuentes en las calles porque baje la impunidad y haya más educación. Que el estado nos dé seguridad. Pero con la pena, eso no es de un día o un mes. No depende de nosotros. Y la prevención sí.

Y mientras ladrones, secuestradores, asaltantes, extorsionadores, asesinos, defraudadores, ciberdelincuentes y violadores sigan en la calle, prevenir es sensato. No, no porque la víctima sea culpable, ya no den lata y vayan directo al punto 3. Sino porque, recuerden, la víctima es la que sufre las consecuencias.

Escribo esto porque la semana pasada hubo un indignado movimiento de indignación por una campaña que le recomendaba a mujeres adolescentes cuidar las imágenes comprometedoras que le envían a sus contactos varones, que podrían amenazarlas con difundirlas en la escuela.

Al final, eso es una recomendación de prevención y en teoría debería ser tomado a bien. Pero no. Hay un intento de silenciar la campaña con el argumento de que es el receptor del material comprometedor quien debe ser responsable de no difundirlo. ¿Y qué creen? Tienen razón. Lo menciono en el punto 1.

Sin embargo, no es una locura pensar que un chavo de 15 años va a compartir con sus compañeros fotos de su novia. No, no está bien. Despreciable. Cobarde. Sancionable. Pero no sé, se me ocurre que no estorba decirle a una jovencita lo que puede pasar, de modo que si ella quiere, le de una pensada a sus actividades cibersexuales. Si no quiere hacerlo y es exhibida, para saber mi opinión de quién fue culpable hay que ir al punto 1.

Partiendo del supuesto de que nadie quiere ser víctima, la prevención sensata nunca está de más. De lo que me he podido percatar, las recomendaciones de prevención suelen ser bien admitidas para casi cualquier delito… menos los que tienen que ver con violencia sexual contra mujeres.

Luchemos porque no sean necesarias tantas recomendaciones. Exijamos mejores respuestas de las autoridades. Concienticemos a todos de los puntos 1, 2 y 3 en el orden que quieran. Ojalá lleguemos a un punto en el que podamos decir, aliviados, “en este pueblo no hay ladrones”.

Pero mientras tanto, si alguien propone medidas de prevención, no lo desalienten. Si quieren seguirlas, síganlas. Si no, pues no. Pero no impidan que por falta de difusión alguien no tome medidas de prevención sensatas.

No porque la víctima sea culpable. No. Sino porque es la víctima la que sufre las consecuencias.

Otro Mundo es Posible (dentro del liberalismo) [28.4.2014]

Otro Mundo es Posible (dentro del liberalismo).

Ningún país ha logrado mejorar sosteniblemente la calidad de vida de su población con recetas diferentes a las que en términos generales podemos llamar “liberales”. Es decir, en las que la mayor parte de los bienes y servicios son producidos, comprados y vendidos por personas físicas y morales, a precios acordados entre dichas personas (oferta y demanda, libre mercado, como le quieran llamar).

Desde luego, todos los países tienen un gobierno más o menos metiche, que se encarga (en teoría) de recaudar impuestos para gastarlos en bienes públicos, infraestructura y lo que podemos englobar en “estado de derecho”. Los gobiernos de todos los países, sin excepción, han intentado meterse más allá de lo que les toca, usualmente con resultados que van de malos (distorsiones de mercado) a desastrosos (destrucción de la economía del país). En México sabemos bastante al respecto.

En los países en donde una gran parte de los productos no son hechos ni vendidos por particulares, y donde los precios de las cosas son puestos por el gobierno, el resultado para el conjunto de la población ha sido particularmente malo.

Hace un par de semanas leí en mi smartphone (fabricado por una empresa global con fines de lucro), gracias a mi plan de datos (ofrecido por una empresa global con fines de lucro) un comentario escrito en una red social llamada Twitter (hecha por una empresa con fines de lucro) en donde alguien comentaba que “otro mundo es posible”, y que no todo tenía que ser con fines de lucro. Tras la sonrisa inicial al imaginarme a la persona escribiendo contra el lucro mientras ayudaba a Telcel, Movistar, Twitter, Samsung, Apple y otras empresas a ganar dinero, decidí escribir estas líneas.

Los globalifóbicos (aunque les gusta llamarse “altermundistas”) han encontrado en las redes sociales interconectadas globalmente un enorme foro de expresión.

Dejando de lado a los que defienden regímenes como los de la URSS, Cuba, Corea del Norte o Venezuela (no tiene caso ni siquiera entrar a debate), platiquemos varias de las ideas de los altermundistas.

Ellos proponen cooperativas, empresas en donde cada persona ponga su talento y la propiedad sea compartida. Proponen iniciativas llamadas genéricamente “Comercio Justo” en el que el vendedor final le compra al productor eliminando intermediarios. Hablan de rescatar el mecanismo de trueque. Hay iniciativas de préstamo o renta de autos o bicis por el tiempo que el propietario no las usa, recibir un bien a cambio de trabajo, comprar en un changarro y no en tiendas como OXXO o WalMart, comprar nada más productos locales. Varias otras ideas por el estilo se han expresado.

Señores altermundistas: temo desilusionarlos pero TODAS las alternativas mencionadas arriba SON libre mercado. Nada impide (ni debe impedir) que a partir de mañana el 100% de los mexicanos compre cosas locales en la tienda de la esquina. Eso, por cierto, haría que WalMart u OXXO quebraran en cuestión de días. Pero eso (que por cierto no ha sucedido, sino más bien lo contrario) no es algo opuesto al liberalismo.

Que alguien ponga una empresa y venda todo “al costo”, sin ganarle para no tener lucro ES libre mercado. Nuevamente, la realidad nos dice que ni siquiera los hippies con camisas del Che Guevara venden sus pulseritas al costo. Pero en el liberalismo nada impide que alguien se sacrifique por los demás.

El libre mercado no excluye ninguna de las ideas que puedan parecer soñadoras de los altermundistas. El libre mercado sí excluye locuras como monopolios gubernamentales (o privados, que son menos peores pero tampoco óptimos) para muchos sectores de la economía, o fijación artificial de precios. El caso del limón es un buen ejemplo reciente: si (como piensan algunos) un grupo de malditos hambreadores capitalistas sionistas de Wall Street coaligados con C. Montgomery Burns compraron todos los limones del país para llevar su precio a $80 el kilo, en una economía liberal abierta (lo que tristemente no tenemos en México) los ciudadanos tendríamos varias alternativas: la primera y más obvia es no comprar limón y dejar que se pudra, lo que le traería enormes pérdidas a los “acaparadores”. Otra opción sería preguntar cuánto cuesta el kilo de limón en otros países, sumarle el costo de transporte y en una de esas empezamos un negocio de importación de limón que haga que los “malos” quiebren.

En fin, no todo en la vida es lucro. Ni siquiera es lo más importante. Quien quiera renunciar a él o minimizarlo, no encontrará objeción alguna en las leyes de un país liberal. Liberal, aunque suene ocioso recordarlo, viene de “libre”.

Alguien podría pensar que si ese tipo de “altermundismo” representa un porcentaje mínimo del PIB de un país es porque en la práctica tiene sus bemoles. La gente suele hacer las cosas en base a incentivos, y el incentivo a ganar dinero como empleado, trabajador independiente o empresario es muy alto. El dinero es un mejor medio para adquirir productos y servicios que el trueque, y al final varios de los mayores benefactores de la humanidad han sido personas que han hecho mucho dinero y lo han usado para mejorar la salud, cultura, educación, nivel de vida o inclinaciones artísticas de otras personas. Bill Gates es un caso muy claro: su afán de lucro le llevó a tener una enorme cantidad de dinero que emplea, en buena parte, en ayudar a gente que no conoce vía su Fundación. Eso, desde luego, sin contar los empleos directos o indirectos que MICROSOFT genera, o a los centenares de millones de personas que, como quien esto escribe, se ha beneficiado personal y profesionalmente de sistemas operativos y programas desarrollados por MICROSOFT.

En fin. El liberalismo es el camino. El fin de lucro dentro de la ley es una de las alternativas, pero las puertas están abiertas para quien guste usar otros medios, con la única condición de seguir en un libre mercado, es decir, que no impongan (a lo Maduro) sus decisiones.

¿Qué debemos pedir en México? Un gobierno honesto (no se rían) que aplique el estado de derecho (ya les dije que no se rían, no sean así) para que las empresas (de todos tamaños, pero sobre todo las más grandes y/o hegemónicas en su mercado) no puedan abusar de su poder en perjuicio de los consumidores, clientes, medio ambiente, empleados. Porque eso NO es liberalismo. Es capitalismo de compadres, tráfico de influencias, oliogopolios privados con bendición del gobierno. A eso los verdaderos liberales nos oponemos.

Porque otro mundo es posible.

El PRI y el PRD no salieron de AMLO

El PRI y el PRD no salieron de AMLO

Como varios de ustedes saben, y en algo que no es causal de sorpresa salvo que vivan en Nigeria, otra vez AMLO está involucrado con políticos de su partido que son filmados al recibir fajos de billetes.

La historia no es exactamente igual a las de Bejarano de Padierna o Ímaz de Sheinbaum, como podrían decir los malquerientes. No, señor. Hay diferencia. La diferencia es que para recibir la lana Bejarano usó liga y portafolio, Ímaz bolsas de supermercado, y ahora Evita evita llevarse la lana de bulto y le dan un sobre.

Desde luego, este tipo de casos demuestran lo obvio: AMLO es humano, sujeto a corrupción. AMLO se salió del PRI y del PRD, pero las mañas del PRI y del PRD no se salieron de él.

Para ver el efecto que la noticia tuvo en sus seguidores, quienes deben ser adultos libres de maniqueísmo, me di a la tarea de entrevistar a uno de sus simpatizantes. Por cuidar su privacidad le llamaremos Chairo Epigmenio Ackerman Noroña. Aquí les comparto los extractos:

-¿Qué opinión le merece el video de la diputada local y candidata a alcaldesa por MoReNa que recibe dinero aceptando entregárselo a AMLO?
-FeCal es un borracho.

-Bueno, puede ser. Igual José José o Muñoz Ledo. Pero estamos hablando nuevamente de colaboradores de AMLO con fajos de dinero.
-Nos faltan 43. La dignidad de la tierra son las lágrimas de sus ideales vertidos en el venero de la paz de un niño durmiendo.

-¿No cree que está usted cambiando el tema?
-Televisa idiotiza. No somos uno ni somos cien, pinche gobierno cuéntale bien.

-¿Entonces no es usted capaz de esbozar una crítica?
-Claro que sí.

-A ver pues, don Chairo Epigmenio…
-Yo critico a EPN, a Videgaray y a Duarte.

-¿A Javier?
-Este… no. A César. Ese Javier calladito se ve más bonito.

-Se volvió a salir por la tangente, señor Ackerman Noroña. ¿Una postura, una opinión?
-Opino que no se debe votar ni por el Pelmazo del PRImazo ni por Pitufina Mil Millones.

-¿Entonces no hace usted un llamado a una investigación seria?
-Claro que sí. Investiguen bien a HIGA y a la Casa Blanca. A Malinalco y a San Román. Los taxis de Enrique Ochoa. A OHL y sus tratos con EPN y Eruviel.

-Le doy mi opinión: todo lo que menciona arriba tiene mucho trasfondo y el gobierno se hace pato. De acuerdo. Pero sin descuidar esos temas, ¿alguna crítica a…?
-ES UN HONOR ESTAR CON OBRADOR.

-No me interrum…
-MUERA LA MAFIA DEL PRIANRDOREMIFASOL

-Creo que aquí se acaba la entrevista. ¿Algo más?
-Sí. Solo hay un líder político en México honesto, libre de escándalos, y es AMLO. Vota por él y por los candidatos de MoReNa, la esperanza de México.

¡Vivan las Vacaciones! (22.4.2014)

¡Vivan las Vacaciones!

A los que trabajamos en el Sistema Financiero Mexicano, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores nos marca cuáles son los días inhábiles. En general coinciden con los de la legislación laboral, con el agregado del Día del Empleado Bancario que es el 12 de diciembre.

Yo tomo con mucho gusto todos los días que la ley me da. Y este año eso incluyó el jueves 17 y viernes 18 de abril. Muchas personas intentaron ser ocurrentes y dijeron “si no eres católico practicante*, no te deben dar esos días”. Los cristianos no católicos también conmemoran esas fechas, pero en general no me tocó leer o escuchar de ellos ese tipo de comentarios.

¿Usé esos días para ir a misa, abstenerme de comer carne, hacer la visita a siete iglesias o situaciones semejantes? No. Vivo en un país laico y no veo por qué se me deba obligar a ello. ¿Debí entonces ir a trabajar? No. Mi oficina estaba cerrada, al igual que la Bolsa Mexicana de Valores. Esos días conviví con mi esposa y mis hijos.

De hecho yo estaría feliz de que nos dieran también días libres por Ramadán, Yom Kipur, Año Nuevo Chino, Cherry Blossom Japonés y lo-que-sea-que-festejen-los-incas. Me gusta muchísimo mi trabajo, pero a un día libre no le hago gestos.

Es curioso como los que criticaban que todos tuviéramos libres los días de la semana pasada que ellos consideran de su propiedad, no ven incongruencia en no ir a trabajar ni llevar a sus hijos a la escuela en el puente que dan por el nacimiento de Benito Juárez, con quien muchos de ellos no están de acuerdo. Si lo llevamos al extremo, la biblia dice que la tierra tiene cimientos y esquinas, por lo tanto no puede ser una esfera que orbita alrededor del sol, por lo tanto deberían trabajar el 1 de enero. Sin embargo no lo hacen, aunque una semana antes vuelven con su cantaleta sobre el 25 de diciembre, día de descanso obligatorio, en el que para algunos creyentes nació un dios llamado Mithra, para otros Dioniso, para otros Krishna, para otros Horus, para otros Jesús, para otros se debe festejar Saturnalia y para otros es un día de asueto y se acabó.

Y los días “neutros” en los que no trabajamos, como el 16 de septiembre o los lunes que dan para conmemorar el 5 de febrero o el 20 de noviembre también tienen sus bemoles. Porque no recuerdo haberlos visto batallando junto a Miguel Hidalgo, ni sabiendo cuántos artículos tiene la constitución, ni cabalgando con Pancho Villa.

Conclusión: Vivimos en un país que por ley pone días de descanso (como sucede en el resto de países laicos). El origen de unos días es religioso (anteriores al cristianismo, por cierto), el de otros no.

Aparte de esos días, la Ley Federal del Trabajo concede vacaciones pagadas. El que quiera tomar unos días para rezar, vacacionar, hacer rituales satánicos, descansar, ir a La Meca o picarse los ojos lo puede hacer.

* Como corolario curioso, muchos de los que decían “si no vas a misa no te deben dar estos días que conmemoran el sacrificio de Jesús” terminaron mandando fotos de sus vacaciones en la playa, Disneylandia, bebiendo alcohol, saliendo al antro, en la parrillada… eso sí, en la parrilla puros camarones y langostinos, porque era vigilia.