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¿”Somos más los buenos”? (10.11.2014)

¿”Somos más los buenos”?

Considero preocupantemente alto el número de mexicanos que se dedican a cometer delitos, aprovechándose del primer problema del país que es la ausencia de Estado de Derecho. Corrupción, vandalismo, secuestros, licitaciones amañadas, casas sospechosamente construidas que parecen favorecer el tráfico de influencias… todo eso sería menos frecuente si se aplicara la ley.

Pongamos como ejemplo (ya sé, no es lo más importante ni grave) al fuego. Ya han sido quemados partes del Palacio Municipal de Iguala, el de Gobierno de Guerrero y el Palacio Nacional. No me interesa si fueron manifestantes enojados, anarquistas revolucionarios o agentes del CISEN infiltrados. El hecho es que todos vimos parte del patrimonio de todos destruyéndose, entre todos pagaremos las reparaciones (más el moche más el diezmo más las ineficiencias) y nadie terminará siendo legalmente responsable. Haciendo un poco de memoria, así ha sido. Porque son “movimiento social”, porque ni modo que encarcelen al infiltrado propriísta, por lo que gusten. Impunidad.

Es aterrador el número de personas que se dedican a lo que más lastima: sicarios, secuestradores, tratantes de personas, gente que cocina asesinados (parece que muchos indignados por lo de Ayotzinapa no escucharon hablar de El Pozolero), violadores de migrantes y demás atrocidades. No importa si usted no cree la versión oficial (cansada) de Murillo Karam: asesinatos masivos hemos tenido cientos en la última década, con al menos la misma brutalidad anunciada la semana pasada por el titular de la PGR (que se sigue preguntando por qué no mejor le dieron algo menos cansado, como SAGARPA).

Ante la indignación provocada por esos hechos, más las habituales muestras de la corrupción e ineficiencia gubernamental, surge de repente un clamor: “somos más los buenos”.

¿Sigue sosteniéndose esa frase? Vamos a darle una pensada. Sí creo que la mayoría de los mexicanos no comete ni cometería las peores atrocidades del crimen organizado (sea del que organizan los narcos o del que organizan los políticos). Pero también creo que si ponemos a un mexicano promedio en un puesto gubernamental no será un dechado de honradez. Como argumento ofrezco el hecho de que millones de mexicanos promedio tienen puestos gubernamentales y sus corruptelas están a la vista de todos excepto de los ciegos y de los contralores internos.

Pero sigue habiendo un halo de esperanza. Fuera del gobierno somos más los buenos, ¿no?

Pues yo no estoy muy seguro. Pensemos en el gremio de las trabajadoras domésticas. ¿Estaría dispuesta una persona a contratar a cualquier mujer que diga querer trabajar en la limpieza de su casa? ¿Contratamos a cualquier mecánico? ¿Confiamos en cualquier albañil? ¿La mayoría de los empresarios pagan todos sus impuestos, reportándole al IMSS todo lo que ganan sus empleados? ¿Nos subimos a cualquier taxi?

Puedo seguir con ejemplos. No se puede generalizar, desde luego. Pero, y lo digo con repulsión, el sistema político de México es así porque así lo construimos los mexicanos. Soy de los que cree que el PRI es el más culpable, pero no me digan que la solución está en el PAN, PRD o MoReNa.

¿Por qué en otros países uno puede seleccionar a cualquier taller mecánico? Porque si lo hace mal hay estado de derecho. ¿Por qué a Coca Cola no le incendian camiones en Dinamarca? Porque hay estado de derecho. ¿Por qué el esposo de Angela Merkel no compra casas en circunstancias taaaaaaaaan extrañas? Porque… bueno, ya entendieron la idea.

En términos generales la gente se porta según incentivos. El mismo grupo de alumnos se porta radicalmente diferente con un profesor que con otro. El mayor incentivo a portarse mal es no enfrentar consecuencias. Ahí está la semilla de los males de México. La razón por la que los políticos siguen robando, los sicarios asesinando, los empresarios evadiendo y los plomeros engañando. Al final no hay que ver la situación en términos de “buenos y malos”. Todos nos comportamos de acuerdo a incentivos, y en nuestro país el primer obligado a cumplir y hacer cumplir las leyes propone un pacto para hacer su chamba, pero con calmita porque primero se va a China y Australia, como si la información de lo de Iguala no hubiera llegado allá varias semanas antes, o como si los inversionistas prefirieran discursos que Estado de Derecho.

Empecemos una política de cero tolerancia. A toda infracción de la ley o reglamento. Sí, tanto del vándalo como del policía. Del político de cualquier partido. Del que se pase el alto y la que se estacione en doble fila. Del que roba poquito y del que roba mucho. Del trabajador que no entrega a tiempo y del patrón que no cumple lo establecido. Del que quema puertas de edificios públicos y del que las reconstruye con comisión. De ese modo la mayoría de la gente se cuidará más y entonces sí, “somos más los buenos”.

Por lo pronto no soy tan optimista.

Lo que el Rayo se llevó (6.11.2012)

Jaime Sabines escribió algo sobre su hijo Julio, que leí mucho antes de convertime en papá: “A los tres años y medio, Julito aprende nuestro idioma después de habernos enseñado el suyo. Y su facultad de aprender es mayor que la nuestra de olvidar”.

Algo así nos está pasando con nuestros hijos. Aunque el Rayo McQueen sigue siendo casi omnipresente en la casa, llevan meses sin ver la película. Y a la menor provocación somos mi esposa y yo quienes traemos a colación frases de la película (“por eso lo hicimos juez”, “¿toda la noche / toditita”, “California: aquí voy”), me temo que con una respuesta cada vez más fría de esos niños que ya evolucionaron y parecen listos para cambiar de etapa (aunque siguen durmiendo en su cama del Rayo, abrazados a su almohada del Rayo).

Ku-chaaaw.

Cambios en FACEBOOK (1.11.2011)

FACEBOOK lleva un año haciendo cambios que a nadie le gustan. Como un servicio social, he decidido magnánimamente darle recomendaciones sobre lo que realmente nos interesa:

TOQUES: Para lo único que los queremos usar ahora es para darle toques a los políticos. Pero como (desgraciadamente) aún no son toques eléctricos, propongo que sean sustituidos por la opción de ZAPE.

En cuanto a los botones, adicional al ME GUSTA propongo el NO MAMES, el ACABAS DE ESCRIBIR UNA ESTUPIDEZ, el NO PODRÍA IMPORTARME MENOS, el TU HIJO ESTÁ REFEO y el YA DEJA DE PRESUMIR.

Dentro de los filtros, propongo uno que descarte las FOTOS en las que te etiquetan y no son ni fotos, y los indispensables filtros de SIN CADENAS, SIN ORACIONES, SIN PENSAMIENTOS DE COHELO.

Se aceptan propuestas.

Razones para el “no”.

Tengo una preocupación, oigan. Tengo muchas razones para no votar por algunos posibles candidatos a la presidencia. Por poner algunos ejemplos:

AMLO

No voto por el PRI ni por un expriista. Vamos a empezar por ahí.

AMLO es desde luego diferente a otros políticos. En materia económica muchos prometen y el riesgo es que no hagan lo que dicen. En el caso de AMLO es al revés: me aterra que él y los suyos implanten su echeverrismo tal y como les gusta.

AMLO dice ser honesto. Pero está rodeado de cientos que no lo son. Y lo sabe.

AMLO dice que la Mafia del Poder es el PRIANRD. Pero de ese eje del mal él fue dirigente en dos de sus integrantes.

Podría seguir. Pero pues bueno. Es expriista. Ya con eso.

EL BRONCO

Expriista. Fuera de la lista. Aparte eso del estado laico no se le da. Tampoco a AMLO, pero vamos a no distraernos. Prometió mucho, ha entregado poco.

¿Y ya mencioné que es expriista?

MARICHUY

Me pasa como con AMLO. Me da pavor que ella enarbole la bandera del modo de vida de los pueblos originarios… y sí la cumpla.

Me molesta eso que quieren vender de ella que “sabe de plantitas y cura a los que los doctores tradicionales desahucian”. Sé que está de moda ser anticiencia, es políticamente correcto desconfiar de las farmacéuticas trasnacionales malignas, de los doctores matasanos y hasta de las vacunas. Pero pues yo no caigo en el garlito. La ciencia funciona y los resultados de la ciencia médica están a la vista del que sepa diferenciar datos duros de anécdotas.

Al menos no es expriista. Pero pues no. Tampoco.

AURELIO NUÑO

Seré breve. Es priista.

OSORIO CHONG.

Seré breve: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba ahí.

Perdón. Me desvié. Pero un poco de Monterroso nunca está de más.

En fin, es priista gracias bye.

JOSÉ NARRO

Aunque el priista se vista de ¡goya!, priista se queda.

Priista. Al que sigue.

MEADE

Aquí no seré tan breve. Digo, podria serlo porque sería candidato del PRI y no voy a votar por el PRI y sanseacabó. Pero tengo tiempo, estoy escribiendo esto en un avión y hay un océano que atravesar.

Meade trae un aura de serio, de honesto. Dicen que es bueno que haya trabajado en dos administraciones de dos partidos diferentes, y en principio estoy de acuerdo con eso. Tal vez se merece su aura, no lo sé. Aura es un excelente libro de Carlos Fuentes pero eso es claramente cambiar de tema. Regresemos.

¿Por qué no Meade?

Porque o es cómplice, o es sordo, ciego y tartamudo. ¿Está viendo y no ve? ¿Necesitamos a alguien que vea lo que se hace mal en dos sexenios y no diga nada? Vamos a poner un ejemplo. Estuvo en Relaciones Exteriores, ¿cierto? ¿Algo tenía que ver con embajadores y cónsules, acaso?

Y de repente EPN le dijo “ahi te va Fidel Herrera al consulado (que no embajada, aunque chille Puigdemont) de Barcelona”. Y él estuvo bien con eso. Y de repente EPN le dice “ahi te va Juan Sabines de cónsul a Orlando”. Y él estuvo bien con eso.

Él los conocía. Estuvo en SHCP antes. Ni modo que no. ¿Hubo valentía? ¿Puso a México por delante? ¿”Mira, Enrique, sé que son corruptos impresentables, si insistes renuncio”? Pues no. Claro que sí, Señor Presidente, le hacemos un huequito en Las Ramblas a Fidel. Tiene usted razón, Señor Presidente. Sabines se vería muy bien con orejas de Mickey Mouse.

Y de fondo, como debió decir Cervantes (el manco, no el del Ferrari): “Mostrádme a alguien que diga que a Meade no se le conocen cosas muy malas en su paso por el gobierno y yo os mostraré a quien tampoco pueda decir mucho muy bueno”. Que la SHCP es otra tras su paso, sin aviadores. Que a la SRE la entregó con 48% menos carga presupuestal que como la tomó. Que los trámites cuando estuvo en SEDESOL bajaron ostensiblemente y que el único diezmo era el que se daba los domingos en misa. Sí, no tiene grandes escándalos. Tampoco grandes logros.

Ah. Y sería candidato por el PRI. ¿Ya les dije que por el PRI no voto?

MIGUEL MANCERA

Oh, decepción. La tenia. Era suya. No, no hablo de cuando era novio de la Barrales. No sean groseros. Digo que si hubiera gobernado razonablemente bien a la CDMX iría en caballo de hacienda.

Y pues no. Cierto, MoReNa le puso todas las piedras posibles. Pero aquí no es de pretextos y justificaciones. No lo hizo bien. Hay muchas razones, muchas, para no votar por él.

Y sin embargo, si se da una serie de circunstancias, votaría por él. A pesar de.

RICARDO ANAYA.

Hay quien piensa que él agandalló al PAN para que nadie le pudiera quitar la candidatura. Y hay otros que también lo piensan. Pues es que es obvio. No le importó fracturar al partido que debió mantener unido. La ambición le gana. Tiene fama de que no cumple tratos. Sí, la familia de su esposa es de lana. Pero eso no significa que no les haya dado su ayudadita cuando estuvo en sus manos. Hay muchas, muchas razones para no votar por él.

Y sin embargo, si se da una serie de circunstancias, votaría por él. A pesar de.

MARGARITA ZAVALA

A diferencia de Meade, ella puede alegar que no levantó la voz en cosas negativas que pasaron en el sexenio de su esposo porque no le correspondía hablar públicamente de eso. Tiene razón.

Puede decir que claro que ella vio que Elba Esther tenía secuestrado el presupuesto educativo y que desde luego que consideró incorrecto que el yerno fuera subsecretario en la SEP. Que desde el Día Uno ella le advertía a su marido que la corrupción en PEMEX estaba a niveles de escándalo. Puede decir que tiene la radiografía completa de errores de Calderón pero no era el momento de comentarla públicamente. Y puede tener razón en eso.

Pero el momento de que nos dé su análisis es ya. Muchas cosas se hicieron mal en el sexenio pasado, y si no las reconoce ahora no tenemos esperanzas de que las vaya a corregir. Su silencio el sexenio pasado pudo ser justificado. Ya no.

Y donde menos puede hablar es en cuanto a la vida interna del PAN. Sí, Anaya rima con gandalla y no parece coincidencia. Pero hubo un presidente panista que humilló al PAN poniendo a su jovencísimo secretario particular como su dirigente nacional. Ese jovencísimo dirigente fracasó, por lo que fue sustituido por otro jovencísimo secretario particular suyo. Ese presidente se llamaba Felipe, ella era panista en activo, y no dijo ni pío. Eso de quejarse de que Anaya avasalla (ando con vena poética) al PAN olvidando que su esposo también lo hizo como que no suena parejo. Hay muchas, muchas razones para no votar por ella.

Y sin embargo, si se da una serie de circunstancias, votaría por ella. A pesar de.

El resumen es muy triste. De la baraja actual hay tres por los que votaría a regañadientes, a pesar de cien razones en contra, solo porque creo que las alternativas son aún peores. Qué triste.

¿Hay luz al final del túnel? Sí, pero parece que es un tren. Un tren a toda velocidad cargado de dinamita. Hay muchas muchas muchas razones para sentir que hay muy malos y muy peores. Ningún candidato liberal. Y no, el capitalismo de cuates no es liberal. No lo disfracen.

Queda un resquicio. Pequeño. Poco probable. El Frente, o alguno de los partidos políticos diferentes al PRI y a MoReNa, pueden en teoría poner a un candidato diferente a estos.

Hay quien menciona a Juan Pardinas. Hay quien menciona a Claudio X. González. Prefiero a cualquiera de los dos o a alguien de fuera del sistema político actual, sin más requisitos que ser razonablemente honesto y con ideas más o menos liberales en lo económico, en lo político y en lo social. Ah, y que no haya estado en el PRI.

Claro, seguirá habiendo razones para el “no”. Gente sin experiencia, con la partidocracia dueña del congreso. Se ve cuesta arriba.

Pero es lo único que me genera cierta esperanza de no votar por el malo (o la mala) que haga menos probable que llegue el peor.

Somos mayoria los que no queremos que el PRI repita. Somos mayoría los que no queremos que AMLO llegue. Pero este bloque puede ser derrotado por fragmentación del voto, por abstencionismo, por votos nulos, por votos por candidatos no registrados. Entiendo que lo más probable es que la boleta esté para llorar.

Y es que por más que le pienso, sigo encontrando miles de razones para el “no”.

Tengo una preocupación, oigan.

La Selección Mexicana y la Felicidad (29.10.2013)

La Selección Mexicana y la Felicidad

¿Qué pasa si la selección gana su pase al Mundial? Poca gente diría que de eso depende su felicidad. Pero influirá positivamente en la de millones de mexicanos.

Otros muchos se alegrarían si pasa lo contrario. Por “darle una lección” a los directivos, porque relacionan futbol con TELEVISA, por el gusto de decir “se los dije”, por cualquier razón.

Y por último hay millones para los que el asunto es intrascendente. No les da felicidad si la selección le gana a Nueva Zelanda o si pierde.

Es obvio que la felicidad se compone de muchos factores y que es algo subjetivo. Que hay gente que no necesariamente vive para lograr la felicidad y que no es el gobierno el responsable de que la encontremos.

Hago esta reflexión con tres temas en mente, uno divertidísimo y otro no tanto. El tercero es preocupante.

El divertido es que el siempre folclórico Nicolás Maduro se aventó la puntada de crear un Viceministerio para la Suprema Felicidad de Venezuela. Para los que somos liberales y opinamos que el gobierno no debe andarse metiendo en esos temas, la situación es tan ridícula que da risa. Millones de dólares desperdiciados en burocracia a cambio de un nuevo fracaso del chavismo.

Lo que ya no se me hace tan divertido es recordar que AMLO, segundo lugar en las elecciones, con más de 16 millones de votantes y principal líder de la oposición, dijo en su campaña más de una vez que si ganaba iba a gobernar de modo que todos fuéramos felices. Absurdo, digno de un politiquillo populista, sensiblero y demagogo.

Pero lo que de plano no se me hace NADA divertido es recordar que hubo otro político, igualmente populista, sensiblero y demagogo, que también prometió el año pasado gobernar por nuestra felicidad. Se llama Enrique Peña Nieto.

Por eso estamos como estamos. Mi felicidad aumentaría si ese tipo de políticos desaparece. ¿Será que me puedan hacer ese favor? Ya con eso no necesito que aquí hagan también esa dependencia gubernamental.