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Conspirología: Lo que la NASA no quiere que leas (26.10.2015)

CONSPIROLOGÍA: LO QUE LA NASA NO QUIERE QUE LEAS

A estas alturas ya todos sabemos lo que EN REALIDAD sucedió: EPN mintió sobre el Huracán Patricia para aprobar OTRO impuesto a la gasolina.

Por lo menos eso dicen nuestros teóricos de la conspiración. Veamos:

Del huracán hay fotos de la NASA. Aviones cazahuracanes. Mediciones de presión atmosférica del Centro de Huracanes de Estados Unidos. Imágenes de satélite. Cancelación de vuelos de aerolíneas gringas… Pero bueno, los conspirólogos prefieren creer lo que diga FAFHOO o SOPITAS.

Pero eso no es todo. Viene la parte del impuesto.

A ver: los temas relacionados con la Reforma Energética pueden haber sido todo, excepto manejados en secreto. El gobierno se la pasa mencionando la reforma, y la Ronda Uno se transmite en vivo por el portal de cualquier periódico. ¿De verdad creen los epigmenios que el PRI necesita cortinas de humo para aprobar impuestos? Ternuritas…

Ahora veamos el impuesto en sí. Cerrando números, a partir del año siguiente habrá un impuesto a la gasolina de cuatro pesos. ¿Es tan terrible? Yo creo que no. Hoy, en algo que al parecer se le olvida a muchos, EL 100% DEL PRECIO DE LA GASOLINA DEPENDE DEL GOBIERNO. A partir del año siguiente, con sus asegunes, el precio final de la gasolina será de cuatro pesos más lo que consigas en el mercado, diferente según la estrategia que cada grupo de gasolineros decida seguir. ¿No será mejor para el consumidor que en 2016 nada más influya el gobierno en el 30% del precio, y no en el 100%? A mí eso me agrada mucho.

Entonces, recapitulando: el huracán existió y tuvo esa magnitud inaudita. El impuesto a la gasolina ya lo estamos pagando, y a partir de 2016 la gasolina podría ser más barata, si se mantienen los precios internacionales del petróleo y sujeto a que haya competencia y se genere el conocimiento de refinación, distribución y almacenamiento de gasolina, actividades que hoy realiza PEMEX, por decirlo suavemente, de una manera no tan eficiente.

Por último, una reflexión: somos muchos los que no estamos de acuerdo con la forma en la que EPN conduce al país. Pero pensar que los huracanes son de utilería o que el gobierno estaba ajeno al precio de la gasolina hasta el pasado fin de semana es de una infantilismo crítico muy preocupante.

Un día en Odebrecht

“-¿Ya tienes tu agendinha de la siguiente semana?
-Sí, jefe. El lunes voy a Brasilia. Voy a sobornar al presidente, a dar dinero sucio para su campaña y todo eso lo haré con el objetivo de ganar contratos ilegales de obra pública.
-Muy bien. ¿Qué más tienes?
-El martes voy a Venezuela. Voy a sobornar al presidente, a dar dinero sucio para su campaña y todo eso lo haré con el objetivo de ganar contratos ilegales de obra pública.
-¿Qué más vas a hacer?
– El miércoles voy a Perú. Voy a sobornar al presidente, a dar dinero sucio para su campaña y todo eso lo haré con el objetivo de ganar contratos ilegales de obra pública.
-Bien. Ya quebraste la semana. ¿Y para el jueves?
-El jueves voy a Colombia. Voy a sobornar al presidente, a dar dinero sucio para su campaña y todo eso lo haré con el objetivo de ganar contratos ilegales de obra pública.
-Pues vas a ganar muchas millas do nascimento. ¿Algo más?
-El viernes voy a México. Tengo una reunión con Enrique Peña Nieto pero no le voy a ofrecer dinero sucio. Claro que tengo la intención de ganar contratos de obra pública pero solo en México lo haremos a la buena, conforme a derecho, sin prestarnos a corruptelas”.

Esto es lo que quiere EPN que creamos. Que una empresa que corrompió en todo el continente vino a México, el país de la corrupción cultural, a portarse bien.

#JoderAMéxico

Elogio de Joe Montana (23.10.2010)

Él fue ganador del Superbowl cuatro veces. Es exitoso, ha formado una familia estable, no ha incurrido en escándalos y ha sido un gran ejemplo de profesionalismo.

Hoy patrocina a una marca de cerveza.

Yo digo: si la Modelo Especial es suficientemente buena para que Joe Montana la beba, es suficientemente buena para que yo la beba.

Todo mal (4.10.2013)

TODO MAL

Tal vez el principal problema del país es que aquí las leyes no se aplican (tenemos muchas leyes malas, eso lo dejamos para otra ocasión). La corrupción sería mucho menor, por ejemplo, si el funcionario público supiera que hay una alta probabilidad de terminar encarcelado y con el capital robado confiscado.

Desgraciadamente ya hemos aprendido como sociedad a operar de ese modo. El ser humano se mueve por incentivos.

El tema de las marchas en la Ciudad de México lo ha dejado clarísimo.

Mal los maestros que acumulan faltas consecutivas, bloquean vías de comunicación y dañan propiedad pública y privada.

Mal por la gente que apoya todas las ilegalidades de la CNTE sin documentarse. Ahí está el acuerdo de Oaxaca de 1992, donde el gobierno estatal les concedió todo lo que quisieron, y lo que quisieron fueron puros privilegios. No más capacitación ni mejores escuelas ni planes de estudio de nivel internacional. No. Pidieron plazas automáticas, que la SEP local les reportara, que hubiera un Ministerio Público especial para sus delitos.

Mal el gobierno del Distrito Federal que no aplica la ley en el ámbito de su competencia. Y para contentar a los empresarios, negocia un “Fondo de Capitalidad”, que aparte de hacer llorar al idioma es un despropósito.

Mal la Asamblea del Distrito Federal que por cálculos políticos quitó el calificativo de “grave” a lo que los que no tenemos fuero vemos como grave, basado en cálculos políticos.

Mal los empresarios, que en vez de acudir a instancias judiciales para resarcir sus pérdidas demandando a la CNTE por sus actos o a los gobiernos por sus omisiones, negocian que se le entregue dinero del presupuesto de todos los mexicanos. Lo hacen porque saben que judicialmente no lograrán nada, estoy de acuerdo. Pero es un ejemplo de cómo hemos aprendido a jugar “por fuera” de las reglas.

Mal el gobierno federal por no actuar en los bloqueos a recintos federales, lo que nos costó dinero para contratar foros privados, y mal por lavarse las manos en el cese de maestros, pues aunque es responsabilidad administrativa de los estados, el dinero para pagar sus sueldos es federal.

Mal por los gobiernos de los estados, por no atreverse a cesar a los maestros ni a proteger a padres de familia y maestros de otras secciones sindicales que sí quieren dar clases. Es absurdo que maestros de la CNTE traten a las escuelas como su propiedad privada y los gobernadores lo permitan.

Mal por los cañeros, SME, 400 Pueblos y los que se acumulan, que ya aprendieron que se puede bloquear sin consecuencias y que además eso garantiza reunión mínimo con subsecretario en la SEGOB. Están en todos esos casos, al igual que los maestros, peleando beneficios particulares a costa de todos.

¿Hay esperanza? Creo que sí. Los mismos mexicanos que se comportan acá de este modo, cambian cuando llegan a otro país menos bananero. ¿Se imaginan a los emigrantes ilegales cerrando el acceso al aeropuerto de Los Angeles, rompiendo el pavimento para aventárselo a policías y destruyendo la malla para poder pasarse a otro lado? Obvio, no. ¿Se imaginan a un empresario con casa en Estados Unidos exigiendo al gobierno de allá que le pague los daños que unos pandilleros le hicieron a su casa? Obvio, no.

Es cuestión de incentivos. De tener consecuencias. De que como algunos intentamos educar a nuestros hijos: “si te portas mal, habrá consecuencias desfavorables”.

Sin embargo en México estamos como aquellos niños odiosos que destruyen todo en las salas de espera de consultorios, mientras la mamá está usando su Smartphone y diciendo “ya, Fulanito. Ya, quédate quieto. Ya, a la otra te regaño”, y así interminablemente mientras el engendro hace lo que quiere.

Primero ayuden. Luego lean esto. (26.9.2013)

Estoy a favor de ayudar. Creo en la filantropía. Creo en la solidaridad y la empatía. Creo que lo correcto para los que más tenemos es ayudar a los que pasan momentos malos.

En el caso particular de los damnificados por Ingrid y Manuel, mi familia y yo hemos ayudado tanto con dinero como con víveres. El sábado llevé a mis hijos con una caja a la Cruz Roja para seguir despertando en ellos esa satisfacción de hacer lo que creo que es correcto.

Entonces, no escribo esto por egoísmo ni falta de solidaridad.

Ahora bien:

Imaginen un pueblo perdido en la sierra de Guerrero, al lado de un río desbordado en Tamaulipas o una colonia anegada de Sinaloa. La historia se puede repetir las veces que quieran, en todo el país, y no se necesita una catástrofe natural.

Dice una señora de un pueblo llamado La Cantera (dato real) a un reportero: “De La Cantera nadie habla. Perdimos todo. Y el apoyo no ha llegado”. El reportero pasa la nota, algunos se conduelen y donan, el gobierno trata de llegar al lugar para que no lo agarren a tuitazos. Muy bien.

Ahora veamos otro escenario: llega el mismo reportero al pueblo de La Cantera, la señora dice “perdimos todo”, y el reportero le dice “mientras aquí entró la Tormenta Tropical Manuel hubo una guerra mundial. Murieron todos y nada más quedamos ustedes y yo”. Creo que en ese momento la señora y el resto del pueblo cambiarían su actitud. Ya no “no nos han traído nada” sino “¿qué vamos a hacer?”. Tal vez emigrar, reconstruir en otro lado, dedicarse a otra cosa, ir por ayuda, cazar, pescar, recolectar. ¿Es difícil? Claro. Pero a veces pienso en los Sobrevivientes de los Andes. Muchos se salvaron porque cuando pensaron que ya los habían dejado de buscar, entonces decidieron caminar hasta llegar a un poblado. Estaban a varios grados bajo cero, con heridas y desayunaban literalmente a sus compañeros muertos. No era precisamente vacaciones en Cancún. No estaban mejor que nuestros damnificados, de hecho estaban peor. Creo que si ellos hubieran pensado “ya viene la ayuda, ya casi llega, merecemos apoyo, pinche gobierno, maldita gente poco solidaria” se hubieran muerto todos.

Varios damnificados, desde luego, lo están haciendo. Pero no creo que lo haga la mayoría. Otra nota que leí fue “estamos buscando comida en los montes EN LO QUE llega la ayuda”.

¿Digo que hay que dejar a los damnificados a su suerte? NO. No den lata con eso, lean la primera parte de lo que escribí. Pero de fondo hay una idea: “perdí cosas, alguien me las tiene que reponer”. Vemos más quejas de gente diciendo “hay mucho desorden en la entrega de la comida que nos dan los militares” y antes “hay mucha fila para que los aviones nos saquen de aquí” que gente diciendo “vamos a intentar nivelar el terreno con palas para que los militares lleguen más fácil”.

Y llegamos al problema de fondo: mucha gente quiere que los demás le resuelvan sus problemas. Yo en lo personal (va por tercera vez) estoy a favor de la ayuda, de la solidaridad. Pero las personas estarían mejor si intentan tomar el control de su destino. Un poco más como los jugadores de rugby de Los Andes.