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Historia de dos pensiones*

En general hay dos sistemas de pensiones: las de beneficio definido (BD), y las de contribución definida (CD).

Las primeras son las que se acostumbraban en México antes de las AFORES: tenías un beneficio definido al final de tu vida laboral. Si cumplías X requisitos, te tocaba Y pensión. Y la idea en ese sistema era que tu pensión era muy similar a tu último sueldo. Así, si los últimos años de tu vida ganabas $10,000 al mes, tu pensión por beneficio definido era de alrededor de $10,000 al mes. ¿Cuánto contribuías mes a mes para lograr esa pensión? ¿A quién se lo contribuías? ¿Cómo lo administraban? ¿Qué certeza tenías de que lo estaban administrando eficiente y honradamente para tu pensión futura? Quién sabe. Eso de las contribuciones suena feo. Mejor que me digan de a cómo me va a tocar.

De repente en México (y el resto del mundo) se empezó a cambiar por otro esquema, de contribución definida. Es el esquema de las AFORES. Ahí no sabes cuál va a ser el monto con el que te vas a pensionar. Sabes, sí, cuánto te va a retener de tu sueldo la empresa en la que trabajas, que es tu contribución directa. Sabes también cuánto tiene que poner la empresa. Y por último, sabes cuánto le va a poner quincena a quincena el gobierno. Dado que hay tres partes que contribuyen (tú, tu empresa, el gobierno), se le llama esquema tripartita. Ese dinero se aporta a la AFORE de tu elección, que invierte el dinero en la SIEFORE que corresponda a tu edad. Aquí sabes entonces cuánto vas a aportar, pero no cuánto vas a recibir de pensión. Hoy se estima que quien gana $10,000 y nunca hace una aportación voluntaria adicional, va a recibir alrededor de $3,000 de pensión.

Viendo que en sistema de beneficio definido (el antiguo), el que gana $10,000 se retira con $10,000, y en el sistema de contribución definida (el nuevo, de AFORES) el que gana $10,000 se retira con $3,000, es obvio que el cambio del esquema anterior al nuevo se hizo para empobrecer a los trabajadores para complacer a los plutócratas, los unos cuántos, los barones del dinero, ¿no?

Pues no.

Más allá del tema de merecimientos, más allá del tema de justicia social, más allá de las cosas deseables, más allá de las resoluciones de los tribunales y de las sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el esquema de CD tiene una gran ventaja sobre el de BD: sí, nominalmente es más baja la pensión en CD. Solo $3,000 contra los $10,000 de BD. ¿Qué ventaja podría tener una pensión de $3,000 sobre una pensión de $10,000?

Que la pensión de $3,000 existe.

La de $10,000 no.

Pequeño detalle.

Cuando al que le toque jubilarse con el esquema de AFORES le toque empezar a recibir pensión, tendrá una cuenta individual a su nombre, con el dinero necesario para que pueda recibir sus $3,000, modestos pero reales.

Cuando ahora le toca jubilarse a alguien con el esquema anterior, pues resulta que hay que sacar el dinero del presupuesto general del país. Sí, de ese presupuesto del que quisiéramos que el dinero saliera para salud, para educación, para seguridad, para infraestructura. Pero como esos $10,000 no están en ningún lado (ahora veremos por qué), pues tendrán que salir de los impuestos.

Esa carga, no solo en México sino en el resto del mundo, es insostenible. Hace 80 años la pirámide poblacional tenía a muchos jóvenes pagando impuestos para mantener a pocos pensionados, que además se morían a mucha menor edad que hoy. No era óptimo el esquema porque pues sí, funcionaba como los esquemas piramidales fraudulentos: para pagarle al que le toca hoy, necesitas que haya 8 debajo de él, que a su vez necesitará en su momento a otros 8, y en pocas generaciones terminas necesitando que los marcianos apoquinen dinero porque los terrícolas ya no alcanzamos.

¿Qué hizo el régimen priista el milenio pasado? No generó reservas para pensionados. Todo lo que se retenía para el IMSS se iba a gasto corriente. Y como lo común y corriente en las épocas priistas era robar, pues mucho se lo robaron. Otra parte se fue los gastos mensos que conocemos: equipos de futbol, balnearios, estadios, hoteles, teatros. Otra parte se fue a secretarías de estado para que hicieran los elefantes blancos que pululan en el país. Y nadie en el gobierno fue haciendo un guardadito general, mucho menos uno individualizado. Cada año se jubilaba gente, y entonces se metía al presupuesto de egresos. Obvio eso le iba restando recursos a otros rubros, pero nadie se atrevía a cambiar la situación. Fue en época de Ernesto Zedillo que por fin se atrevieron, se sentaron a hacer numeritos y se dieron cuenta de que en breve la burbuja iba a estallar. De ahí salió la necesidad de migrar al esquema de contribución definida, dejando a los que entraron (entramos) a trabajar antes de 1997 la opción de recibir la pensión del sistema anterior.

Entonces el sistema de CD no es el más generoso, no es el más halagüeño para el empleado, no es el que brinda más certeza (tan bonito que era saber el monto exacto con el que podías contar tras tu retiro). Pero es el único sostenible, el único responsable, el único que cuando llegue el tiempo para el retiro asegura que el dinero existe.

¿Cómo hacer para que las AFORES entreguen pensiones mayores? Pues al ser un esquema tripartita hay tres caminos (y la combinación de ellos).

El primero es que a los trabajadores les retengan más dinero. Más pensión futura, sí, pero a cambio de menor sueldo libre hoy.

El segundo es que la empresa aporte más. Más pensión futura, sí, pero a cambio de que crear empleos sea más caro, lo que beneficia al que ya trabaja pero perjudica al que apenas se incorpora al mercado laboral.

El tercero es que el gobierno aporte más. Más pensión futura, sí, pero a cambio de que ese dinero que se aporta a cada cuenta individual no se puede usar en salud, educación, seguridad o infraestructura.

En lo que se ponen de acuerdo en cuál de esas alternativas (o combinación de ellas) es la más adecuada, hay algo que puedes hacer: realizar aportaciones voluntarias a tu AFORE. Tiene ventajas fiscales, los rendimientos históricos han sido bastante buenos, aprovechas el poder del interés compuesto a tu favor, y con cantidades relativamente bajas puedes incrementar de manera muy importante el monto de tu pensión, sobre todo si empiezas cuando eres relativamente joven.

Cuando se terminen decidiendo si en el esquema de BD a los pensionados de mayores ingresos se les debe pagar 10 veces el salario mínimo, o 25 veces el salario mínimo, no olviden que cualquiera de las dos alternativas implica que el gobierno no pueda usar esos recursos en salud, educación, seguridad e infraestructura.


Eso, dicen muchos, no es culpa de los que han trabajado 35 o 40 años. Tienen razón. 

Que se tenga que gastar ese dinero ahora en el sexenio de AMLO (o en el sexenio de EPN, o el de Calderón) no es culpa de AMLO, de EPN o Calderón. Es culpa de aquellos políticos que sobre todo en la docena trágica se dedicaron a “administrar la abundancia” y a derrochar dinero. Desgraciadamente esas personas no van a ser llevadas a juicio ni condenadas a prisión, y en todo caso si eso sucediera, el dinero no va a aparecer. El problema lo tiene este gobierno aquí y ahora.

La palabra ahora la tiene el IMSS. Sé que muchos quisieran que se respetara el tope de 25 salarios mínimos. En algunos casos por elemental justicia y en otros para pegarle al gobierno actual. Pero recuerden, esas pensiones salen del presupuesto de México, no del de MoReNa ni del de AMLO.

A mí me gustaría que esto se resolviera presentando números: cuántos serían los afectados, qué porcentaje del presupuesto se necesitaría para pagar los 25 salarios mínimos, y cómo va a ir evolucionando ese número en el futuro (a varios que entramos a trabajar antes de 1997 todavía nos falta más de una década para llegar a la edad de retiro). Si pagar los 25 salarios mínimos compromete un porcentaje muy grande de los recursos del presupuesto, pues ni modo. A acomodarse con lo que hay. Si es una cantidad marginal, pues que sigan las pensiones a 25.

Pero nunca olviden cuando hablen de pensiones que provengan de planes de beneficio definido que la lana para pagarlas sale de los impuestos de todos.

*Era el mejor de los tiempos. Era el peor de los tiempos.

Llamado a Messi para que no meta tantos goles

El promedio de goles por jugador en una temporada de la Liga Española es muy bajo. Contando a todos los jugadores del equipo, la media de goles se cuenta con los dedos de una mano, y sobran algunos.


Pero hay una terrible desigualdad. Lio Messi por ejemplo mete en una temporada diez veces más goles que el promedio.
¿Se les ocurre que sea sensato pedirle que ya no meta tantos, sino solo una cantidad razonable? A mí se me haría absurdo.
A Messi (y a los demás) hay que pedirles que respeten las reglas del juego, que sigan las indicaciones del árbitro y que reproduzcan los valores del Fair Play. Si haciendo lo anterior mete muchos goles, pues qué bueno. El señor es futbolista, y los juegos se ganan metiendo al menos un gol más que el otro equipo. Si entiendes de futbol, no puedes pedirle a un jugador que no meta tantos goles (bueno, solo si juega contra tu equipo).


Lo mismo pasa en el beisbol. ¿Le deberías pedir a un pitcher que no saque tantos outs en fila? ¿O al cuarto bat que no conecte muchos extrabases? Me parece que no. Nuevamente hay que pedirles que no hagan trampas (los estoy viendo, Astros de Houston).


En los maratones pasa lo mismo. “Oye, 42 kilómetros son muchos, señor corredor profesional keniano. Debería correr solo unos 10 o 12”. Suena ilógico pedir eso, ¿no? El maratonista se prepara para terminar la competencia, y mientras no le haga como Roberto Madrazo está muy bien.


Si alguien se dedica a un deporte, un oficio, una profesión, una actividad remunerada, se le debe pedir que se sujete a las reglas. No que deje de destacar. Parece algo muy fácil de entender.


Pero no para Don Ganso Necio.


El señor acaba de decir que los empresarios deben tener solo una “utilidad razonable” (whatever that means). 


Pocas cosas demuestran más claramente lo arcaico del (vamos a llamarle) entendimiento de la economía que tiene AMLO. Él ve a los empresarios como, en el mejor de los casos, un mal necesario. Y como al final son un mal, pues que no ganen mucho.


No les pidió a los empresarios que cumplieran las leyes laborales, lo que sería muy sensato, dado que es obligación de los empresarios el hacerlo y de AMLO verificar que se haga. No.


No les pidió a los empresarios que cumplieran las leyes fiscales. No.
Tampoco las ambientales. O las de competencia. No les pidió que se sujetaran al marco legal. 


Les pidió que ganen menos. Porque no entiende que así como Messi quiere meter más goles y eso es válido mientras sea sin trampas, los empresarios también pueden querer más utilidades y eso es válido mientras sea sin trampas. Esos empresarios (extranjeros, nacionales; enormes, grandes, medianos, pequeños y micro) son los que generan la mayor parte de los empleos, de los impuestos, de las inversiones. Si en México hubiera 100,000 empresarios exitosos extra, y esos empresarios cumplieran la ley, México estaría mucho mejor.


¿Quieres que haya más empleos? La mejor solución es que haya más empresarios.
¿Quieres mejores salarios? Más empresarios.
¿Quieres que México salga de la recesión a la que entró a raíz de la cancelación del NAICM? Sí, acertaste. Empresarios.


Y uno de los incentivos de los empresarios es ganar mucho dinero. Para unos es el principal, para otros es uno entre varios. Mientras sigan las leyes, es decisión de cada uno.


Es más probable que una empresa con muchas utilidades se expanda y genere nuevos empleos.


Es más probable que una empresa con muchas utilidades lleve sus productos y servicios a más gente.


Una empresa con muchas utilidades puede invertir más que una que salga tablas. Generará más PTU para sus empleados. Pagará más impuestos, más cuotas al IMSS, más dinero al INFONAVIT. 


No se debe permitir que Messi meta goles valiéndose de trampas. Claro que no. Pero si sigue las reglas, es más que válido que quiera meter muchos goles y cooperar con sus compañeros para meter muchos más. Aunque acaben la temporada con 60 goles más que el Betis de Sevilla. 


No se debe permitir que un empresario haga dinero violando normas laborales, fiscales, ambientales, sanitarias, de protección industrial, de competencia. Al gobierno sí le toca aplicar esas normas, y la gran mayoría se lo agradeceríamos. 
Lo que es absurdo es que AMLO  ni siquiera mencione el tema. Para él un empresario con muchas utilidades es un empresario abusivo. 


Porque de economía entiende muy poco.

Una Boda Jedi

Una senadora de MORENA hizo una iniciativa de ley que, básicamente, pone en riesgo al estado laico. Sí, ese estado laico que aguantó muy bien con presidentes priistas mochos, como Manuel Ávila Camacho, y que la libró sin problemas con los dos presidentes panistas, que por origen parecían sus peores enemigos.

¿En qué consisten los cambios? Pues vale la pena empezar por el principio: proponen borrar de la ley el término “separación del Estado y las iglesias”. Digo, aquí no se necesita una lupa para leer las letras chiquitas (no se la pidan a Seade, él no tiene). Más claridad es difícil.  

Ahora se pretende que las iglesias ayuden al desarrollo cultural y social, en mancuerna con el estado. Que regresen a las escuelas públicas las manifestaciones religiosas. Que tengan canales de televisión abierta, o puedan comprar espacio en las actuales, o que los funcionarios públicos puedan usar la “objeción de conciencia” para evitar cumplir una ley que consideren que va contra sus creencias.

Para mi sorpresa, ha habido gente que se ha manifestado a favor de ese bodrio. A ese grupo me quiero dirigir.

“¿Qué tiene de malo que los niños recen en la escuela, guiados por un sacerdote? Diosito solo quiere cosas buenas para todos. ¿Qué mal puede hacer’”, dicen algunas católicas.

Solo con esa frase se empieza a ver que nos enfrentamos a un problema serio: la señora católica ve muy bien que a sus hijos les den algo de religión en la escuela. Sí. Pero asumen que será la católica. ¿Qué día de la semana le tocará a la Iglesia de la Santa Muerte ir a la escuela de sus hijos a impartir las clases de religión? ¿Le van a reservar a la Iglesia Satánica los viernes 13 para hacer más impactante la ceremonia, o se van a alternar con los mormones, los judíos y los taoístas?


“Uy, no. Qué horror. Yo no hablo de esas sectas y cosas feas. Yo hablo de un sacerdote”. Bien, pues con eso se está discriminando a los no católicos, que cada vez son más en México. Esa señora tiene todo el derecho a hablarle a su hijo de religión en su casa, y llevarlo los domingos a misa. Pero no tiene derecho a que su religión se imponga sobre los hijos de los demás, con recursos públicos.


“Bueno, pero ¿qué tiene de malo que las iglesias ayuden con el desarrollo cultural y social?”. Pues… vamos a ver cómo resulta eso cuando, en mancuerna con algún gobierno municipal, la actividad la lleven a cabo los musulmanes, basados en las enseñanzas del Corán. Si además esos musulmanes son wahabitas, pues se me hace que ya la reunión en el kiosko de la Plaza Central no va a ser tan agradable para los que ahora festejan la iniciativa. Porque ni modo que el gobierno diga “estas religiones sí, estas religiones no, y si quieres ser católico tienes que creer más en San Judas que en San Pascual Baylón”. Para eso existe el estado laico, para que cada quién crea o deje de creer lo que quiera, sin que el estado intervenga.

Lo de la objeción de conciencia llevaría a una primacía de la ley del dios en el que cada uno crea, sobre la ley civil. Y ya tenemos la experiencia de lo que pasa en otros países y que seguramente veríamos reflejado en México: que se empezarían a formalizar nuevas religiones. Los pastafarianos, que adoran al Monstruo del Espagueti Volador, o la Religión Jedi, o mejor aún, la Religión sobre la Diosa Verdadera, la Unicornio Rosa Invisible (SPNSH).

¿Les suena a algo fantasioso? Vamos a tomar algunos ejemplos reales: Desde 2015, el Templo de la Orden Jedi es una religión registrada en Texas, por lo tanto es exenta de impuestos. En Reino Unido los ministros Jedi pueden casar (how cool is that?). En Turquía, después de que hubo una petición para poner una gran mezquita en una universidad, le siguió otra que demandaba un templo Jedi dentro del campus.

Ahora imaginen esto: toman ustedes un trabajo del gobierno. De lo que sea. Y cuando su jefe o su contrato de labores les pida algo, lo que sea, incluso ir a una junta, pues “no puedo ir. Mi religión me impide ir a reuniones excepto si son a partir del día 40 de cada mes”. Y háganle como quieran. La ley divina, interpretada al gusto de cada quien, financiada con los impuestos de todos.

Hay quien dice que este tipo de leyes son consecuencia de la alianza que hizo AMLO con el PES, el partido de los evangélicos (que están más que deseosos de que esta ley se apruebe, y que llevan mano en el ánimo de la 4T). Pero en realidad estas ideas de AMLO son anteriores. Él siempre ha sido una persona profundamente conservadora, y esta iniciativa de una senadora de MORENA que él seleccionó personalmente para el cargo, es solo una prueba más.

Es el estado laico nos conviene a todos. Incluso si formas parte de la religión que hoy es mayoritaria, porque no sabes si eso va a cambiar en unos años y estarás a merced de las veleidades del gobernante en turno. Que se respete el derecho de cada quien a no creer o a creer, y en ese caso, en qué dios, y en ese caso, si es o no bajo una religión, y en ese caso bajo qué religión, y en ese caso, bajo qué reglas (hay católicos que opinan que el divorcio no existe, y hay católicos que van por la tercera bendición de anillos, que se parecen tanto a las bodas que hay que poner atención para percibir la diferencia).

Y sigamos todos así, viviendo bajo leyes civiles, que nos permiten que dentro de ellas, cada quien se ocupe de sus propias inquietudes espirituales. Quiera la Unicornio Rosa Invisible (BSSSC) que así sea.

El Dedo que no estará

Los que hemos usado el aeropuerto de Ciudad de México tenemos una opinión casi unánime: es una porquería en prácticamente  todos los aspectos. Hasta hace un año quedaba la esperanza de que se estaba construyendo su reemplazo definitivo, pero dijo AMLO que siempre no.
Mención especial dentro del desastre del AICM es la temida Sala 75. Ahí se concentran tantos vuelos que la tuvieron que partir en cuatro, y es caótica tanto arriba en el mostrador como abajo a la hora de abordar el autobús. Ahora pide Aeromexico estar 50 minutos antes ahí, en vez de los 20 normales.


Como ese aeropuerto deberá sobrevivir varias décadas más, según designios de la 4T, hace varios meses el gobierno decidió licitar una obra: el llamado Dedo L, que unirá a la T2 con los aviones que se ven más cercanos, a los que el bus tarda pocos segundos en llegar. La idea es que caminando vamos a llegar a esas nuevas salas de contacto, numeradas de la 75 a la 81, para evitar parte del caos actual. Más posiciones de contacto, menos viajes en bus y menos “su vuelo se aborda en la 75 C Autocar 9”.


Total que este gobierno licitó esa obra hace meses. Si han usado últimamente la T2 tal vez hayan notado que está en obras esa zona, y que su avión a veces queda estacionado cada vez más lejos, en rincones inhóspitos del aeropuerto. O que pasa una hora entre que el avión aterriza y se puede bajar.


El consorcio que ganó la licitación incluye a la empresa que hizo el Socavón Express en Cuernavaca. Ya no sé si es buena carta de presentación. Tal vez era una empresa maligna con EPN pero ya está purificada. Vayan ustedes a saber.


Pero el motivo de estás líneas es hablar de tiempos. La licitación daba al ganador la responsabilidad de entregarlo a finales de diciembre de este año.


Y pues… eso no va a pasar.


No, no soy arquitecto ni ingeniero ni experto en estructuras.


Pero es visible el avance. O más bien la falta de.


Este podría ser el escándalo que viene. En un aeropuerto al que ya no había necesidad de meterle dinero porque iba a ser reemplazado, el gobierno decide hacer una obra. Se la da a una constructora con pasado cuestionable. Y le da una fecha de entrega que no se va a cumplir. ¿Se acuerdan que la 4T señalaba que la Estela de Luz se entregó mucho tiempo después del previsto? Pues bienvenidos. No es lo mismo borracho que cantinero. 


Al final (siendo optimistas) tendremos un edificio “Dedo L” en la T2 hecho por un constructor cuestionado, que no estará listo en un mes como quería el gobierno. Habrá que revisar el tema de los sobrecostos que seguramente habrá.


Una pifia más.


P. D. Si quieren aderezar estas líneas con evidencia visual, pueden subir sus fotos de la obra. Es visible desde el aerotrén, desde la sala 75, desde los autocares de la T2 y de las salas 74 a 70. Si por curiosidad se asoman, díganme por favor si esa obra va a estar terminada en 30 días.

¿Y qué culpa tengo yo?

Imaginen que un grupo de nueve amigos se reúne para planear unas vacaciones. Se propondrán diferentes alternativas, se votará, y los nueve irán a donde vote la mayoría.

Los amigos empiezan a comentar opciones: Cancún, Las Vegas, París, San Miguel de Allende, la esfera solar de la Feria Mundial de Knoxville, y demás lugares.

De repente uno de los amigos propone Siria. Varios de los otros se alarman ante esta proposición. ¿Siria? ¿Con su guerra civil, el gobierno que usa armas químicas contra sus opositores, donde ISIS controlaba buena parte de su territorio, donde están metidos los rusos y los gringos, donde los turcos se meten a tratar de matar kurdos? ¿A ese Siria quiere ir alguien?

Total, que siguen platicando opciones. A los que les gusta la playa no quieren ir a San Miguel de Allende, y a los que no les gustan los casinos dudan sobre la opción de Las Vegas. Pero al final a la mayoría le une la misma idea: mejor  ir a cualquier lado que a Siria.

Llega el día de las elecciones y pues… ¡gana Siria! Entonces seis de los nueve dicen “no puede ser, esto es una pesadilla”. Del otro lado de la mesa, tres personas sonríen y celebran. ¿Pues qué pasó?

Pasó que el resultado final de la elección fue de este modo: tres personas no votaron. Dejaron su destino vacacional a los demás. Otros tres sí votaron: uno por Cancún, otro por San Miguel de Allende y otro por el sur de Dakota del Norte. Pero tres personas tal vez por curiosidad, tal vez por convencimiento, tal vez porque no les gustaba Cancún ni San Miguel de Allende porque habían tenido pésimas experiencias ahí, tal vez por ir a lugares nuevos, tal vez porque les dijeron que todo lo que pasaba en Siria en realidad eran “fake news”, en fin, por lo que ustedes quieran, esas tres personas votaron por Siria. Y Siria ganó.

Empiezan el camino a Siria y lo que se encuentran pues es un desastre. No pueden dormir por las bombas, no hay en muchos lugares servicios básicos, está prohibido consumir alcohol, las mujeres no pueden salir solas a la calle… total, que los seis que no votaron por Siria están muy molestos y preocupados.

“Estas vacaciones son un desastre”, dice uno de los seis. “¡En lo que nos metieron los tres que votaron por Siria!”. Pero esos tres votantes no entendían la idea de “culpa” o “remordimiento”. Ellos votaron por Siria porque Siria querían.

De repente uno de los seis se voltea con los otros cinco y reflexiona (tenían mucho tiempo libre para reflexionar parapetados en las habitaciones del hotel mientras en la calle había tanques y ataques con metralletas): “oigan, ¿y si esto en realidad es culpa de nosotros seis?”.

“¿Y qué culpa tengo yo?”, responde uno*. “Yo voté por Cancún, que tendrá problemas de sargazo y está infestado de narcos pero definitivamente se está menos peor que aquí”. “Sí”, dice otro. “Yo no quería Siria, de hecho no voté por nada. ¿Cómo puede ser mi culpa?”.

Entonces el reflexionador les dice “pero nosotros somos seis, y estábamos de acuerdo en que Siria era la peor opción. Bastaba con que cuatro de los seis nos pusiéramos de acuerdo en cualquier otro lugar, aunque fuera el municipio vecino, para evitar Siria. Pero cada quien jaló para su lado, tres ni siquiera se animaron a votar como si abstenerse de hacerlo te eximiera de las consecuencias de la votación, y los otros tres se empecinaron en votar por su opción favorita sin entender las consecuencias. ¿Cómo culpar a tres del grupo de lo que los otros seis por mensos y desorganizados no conseguimos?”.

Pues bien, eso es lo que pasó el 1 de julio de 2018. Cerrando números, 30 millones votaron por AMLO, y 60 millones no nos pusimos de acuerdo para votar por una alternativa. Ahí está la consecuencia de que 30 millones de personas no hayan tenido una hora de su domingo para ir a votar a una casilla cercana a su casa. Ahí está la consecuencia de que los otros 30 millones que sí votaron no lo hayan hecho masivamente por la opción que iba en segundo lugar.

Desde luego que influyó la duda que gente cercana al PRI hizo hacia la parte final de la campaña con esas encuestas extremadamente patito de firmas de las que nadie había escuchado nada ni ha vuelto a escuchar después. Desde luego que influyó que muchas personas que dijeron que iban a votar por el segundo lugar, el que fuera, terminaron cambiando el mismo día de opinión porque les caía mejor Meade que Anaya (ustedes saben quiénes son, y le regalaron a AMLO más diputados y senadores de los que le pudieron haber tocado).

Pero ahora que muchos de los que no votaron por AMLO opinan que el país va por mal camino, sigue esa idea en mente, que veo en redes sociales muy frecuentemente: “la culpa de que esté pasando esto en el país es de los 30 millones”.

No, señores. Si esos 30 millones derrotaron a 60 millones, la culpa es de los 60 millones. Lo más rápido que lo entendamos, lo más fácil que vamos a salir de esto. Mucha gente se consuela con que en varias mediciones la popularidad de AMLO vaya bajando (aunque sigue muy alta). Pero vamos a pensar que baje al 40%. Si ese 40% sale a votar por él, y el otro 60% se divide entre tres candidatos, abstención y voto nulo, pues con el 40% tienen suficiente para seguir ganando.

Si no votaste por AMLO, y crees que por lo tanto no tienes culpa de nada, por favor recuerda la historia de los 9 amigos atrapados en el hotel bombardeado de Siria que platiqué al inicio. No, no es fácil que 60 millones se pongan de acuerdo en algo. Pero si por las razones que gusten vas a tener en tu grupo de amigos a 3 que sigan votando por ir de vacaciones a Siria, más le vale a los 6 restantes empezar a ponerse de acuerdo si no en la opción ideal, sí al menos en una menos peor.

*El que respondió eso se llama Chayanne, me dijeron. No entendí.