by @avestruzeterea | Abr 8, 2017
Que alguien piense en los Niños
El Horario de Verano lleva muchos años aplicándose en México (y varias décadas más en otros países). Casi cualquier menor de 23 años lo debería ver como algo natural… si sus papás se hubieran dado el tiempo de averiguar sus ventajas y no a decir voz en cuello que el gobierno les está quitando una hora de vida, que el cambio de horario no es de dios y que no sirve de nada porque las luces en su casa se prenden más temprano estos meses. Rematan diciendo que ellos no ven rebajas en el recibo de CFE y que en realidad lo hacemos por una presión de los gringos porque ellos cambian y nos obligan a sucumbir ante su imperialismo voraz.
Si el Horario de Verano nos lo impusieron los gringos hace 18 años… ¿por qué Cuba también cambia? ¿En realidad los Castro Ruz son esbirros de los yanquis? Si México lo hace nada más porque los gringos nos obligan… ¿por qué en Estados Unidos cambian de horario? ¿Por deporte? ¿Por ocurrencia? ¿No habrán tenido ellos (y los países de Europa Occidental que en su mayoría cambian el horario) manera de medir en todos estos años si se ahorra algo o nada más se confunden? ¿Han visto un mapa de países que nunca han cambiado de horario? Tip: la mayoría está en África, y a ustedes no les gustaría vivir en ellos.
Yo creo que a los hijos no hay que pasarles nuestros prejuicios. En la casa y en la escuela les enseñamos a cuidar el planeta, y ellos traen esa idea. ¿No será buena idea que los padres de familia le expliquen a los niños cuánto se deja de contaminar gracias al cambio de horario, y decirles que no importa si no baja el recibo de la casa, si al final el país y el medio ambiente se beneficia?
Luego está el tema del horario de dios, y de que las vacas no ponen más temprano leche por el cambio de horario. Pues será el sereno o dios o Zeus, pero el caso es que aunque no cambiara el horario, el sol sale a una hora en diciembre y a otra hora en junio. Eso no es culpa de los yanquis, los sionistas o la KGB sino del eje de rotación de la tierra. Es decir, el planeta cambia de horario con, sin o a pesar de los humanos.
Los de mi generación llevamos media vida con este horario. Es una hora, no es un cambio a octubre. Es un hecho: hay ahorro. Es un hecho: hay menos contaminación. Es un hecho: de todos modos el sol sale y se pone a diferentes horas con respecto a una ciudad a lo largo del año.
Ya nuestros hijos tendrán sus propias fobias. Pero no les pasemos las nuestras por ignorancia o egoísmo.
by @avestruzeterea | Abr 6, 2017
Y yo tan solo soy un pobre soñador.
(Medidas Extremas Contra la Contingencia)
¿Se acuerdan del TWISTER, ese juego que empezaba con “mano izquierda en rojo y pie derecho en azul”, y acababa con todos enredados?
Para los que no lo recuerdan, era un tapete de colores que me recuerda a las disposiciones del doble Hoy No Circula.
Para los que lo recuerdan, y de ahí surgió un bonito romance adolescente, nada más sonrían, suspiren, y sigan leyendo.
Pues bien, hoy la CDMX tiene doble Hoy No Circula. El transporte público es insuficiente, UBER sube sus precios ante el exceso de demanda (que es como decir que el agua moja), y agréguenle todas las penurias que quieran.
El gobierno justifica estas medidas extremas por temas de salud. Tienen razón: la salud es muy importante y hay evidencia de una correlación inversa entre calidad del aire y enfermedades respiratorias. Sacar al 40% del parque vehicular en un día, avisando con 12 horas de anticipación, sí parece extremo. Yo voy por más.
Díganme “loco”, pero creo que estas medidas son paliativos que no resuelven el problema de fondo. Yo voy a irme a extremos que bordean la insensatez.
Va:
Creo que la calidad del aire en la CDMX puede mejorar si sacamos de circulación de manera definitiva automóviles. Y aunque los ciudadanos chilangos deben hacer su parte, también el gobierno puede cooperar con más que ese ridículo “comparte tu auto” de funcionarios. ¿Cómo propongo ese retiro definitivo de autos? Retirando a quienes los usan de la CDMX.
Y aquí viene lo revolucionario, una idea “outside the box”, que desafía la lógica (por eso el gobierno no la ha tomado ya).
Pienso (perdón por la locura) que se podría cambiar la Secretaría de Marina a un lugar en donde hubiera mar. Sí, búrlense de mí. ¿Suena loco, no? Pero eso haría que quienes hoy trabajan ahí se muden a Veracruz, digamos. Entonces dejarán de vivir en la CDMX. Entonces sus autos dejarán de circular.
Pero mi insania no termina ahí. Se me ocurre que la Secretaría de Agricultura podría irse a un lugar en donde haya campo para cultivar. O cambiar a los burócratas del área de Pesca a un (seguro que esto, amable lector, no lo ve venir de tan absurdo que suena) lugar donde haya peces. ¿Cambiar Turismo a Cancún? ¿La SEDESOL a Chiapas? Claro, qué tontería. Solo lo propongo porque de verdad creo que se necesitan medidas extraordinarias.
Lo anterior trae problemas, desde luego. Ahora el Secretario de Marina se puede reunir más fácilmente con EPN dado que viven en la misma ciudad. Uno nunca sabe cuándo Honduras nos va a declarar una guerra naval, entonces entiendo que no se debe cortar la comunicación. Lo mismo aplica para el resto de entes gubernamentales que propongo descentralizar.
Ahí viene la segunda parte de mi idea descabellada: si el encargado de Pesca ya no vive en la misma ciudad que un interlocutor de SHCP al que necesita contactar, ¿cómo lograr ese vínculo? Se me ocurre, hablando al aire (no le hablen al manicomio todavía) que podrían comunicarse por teléfono. O por correo electrónico. O por una INTRANET. Teleconferencias. Audioconferencias. Fax. No sé. Alguna manera debe haber para que alguien que viva en Campeche (si mi estupidez de pensar que ahí hay mar, entonces ahí podría estar Pesca) pueda comunicarse con alguien de México. Llámenme loco, pero si la humanidad logró que una nave se posara en un cometa y nos mandara señales, acaso el gobierno mexicano se las pueda ingeniar.
Hagan cuentas. Podemos sacar centenares de miles de autos de circulación, y más de un millón de personas, simplemente descentralizando. Mandando a Agricultura al campo. Usando tecnología de comunicación para que no se pierda el contacto.
No sé, gobierno. Piénsalo.
by @avestruzeterea | Abr 5, 2017
¿Instituciones o Caudillos?
Hay pocas dudas sobre el tremendo malestar que la corrupción gubernamental provoca entre los mexicanos. La sociedad está harta y deseando que haya un cambio en la actual impunidad que rebasa el descaro y ronda la desfachatez.
Los “Ejemplos de Nuevo PRI” que EPN pudo pronunciar en campaña fueron Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge. Más le hubiera valido no mencionar a ninguno, como cuando en la FIL le preguntaron por libros.
En algo que hace dos años habría parecido sueño guajiro, al menos dos de esos tres personajes tienen orden de aprehensión y Ficha Roja de INTERPOL. El tercero no está lejos. Desde luego no están aún como queremos: tras las rejas y viendo confiscado lo que malversaron. Desde luego faltan muchos más que andan tranquilos, disfrutando de lo que agarraron cuando estuvieron donde había. Pero la sociedad, espero, no dejará ese tema tan fácil.
Pero empezamos con un pequeño detalle problemático: hay dos maneras opuestas, excluyentes, sobre cómo enfrentar el problema.
La primera habla de arreglos institucionales. Pesos y contrapesos, controles, balances, sociedad civil activa, mejores leyes, fiscal con dientes, 3de3, autonomía real dentro de organismos del estado (sí, me refiero a Paloma Merodio), información pública… en fin. Cosas que han funcionado en otros lados, que son perfectibles pero que apuntan en la dirección correcta. Esta es la manera que yo creo adecuada.
Pero varios millones tienen otra idea. Al diablo con las instituciones: lo que se necesita es un caudillo honesto, que esté con el pueblo. Todos los controles que se hicieron en el pasado (la Contraloría, la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior, los Órganos de Fiscalización, las licitaciones públicas) no impidieron a los Duartes, a los Moreiras, a los FidelHerreras o a los Sabines. ¿Para qué seguir con arreglitos institucionales inoperantes? Mejor un hombre honesto. Digamos, AMLO.
AMLO ha abonado a esta segunda opción. Sus planes contra la corrupción no pasan por instituciones, reglas, contrapesos. No. Pasan porque él no roba, y como él sería el presidente, pues si no roba él no robarán los de abajo y eso se replicará y tendremos una muy honesta República Amorosa.
A mí ese caudillismo me preocupa por dos razones fundamentales. Y vamos a asumir aquí que AMLO, efectivamente, no tomaría un centavo del erario. Aunque así fuera, no mejoraría mucho la situación.
Primero porque es un hecho que el señor no sabe rodearse de gente honesta, y es además bastante lentito para detectar actos de corrupción en su círculo más cercano. Si tus brazos derechos como jefe de gobierno son quien maneja las finanzas y quien maneja la operación política, entonces elegir a Ponce y a Bejarano habla de tener muy desviado el radar de la honestidad. Como presidente actual de MoReNa, se le han pasado de noche todas las evidencias de lo que pasa con Ricardo Monreal, con su hija adolescente empresaria gasolinera y su director jurídico recorriendo las calles con centenares de miles de pesos en efectivo. Y ni una palabra. Hoy habla muy mal de Los Chuchos, y vaya que tiene razón. Pero Jesús Ortega, el Chucho Mayor, fue coordinador de su campaña presidencial. Podemos seguir hablando de las relaciones peligrosas de AMLO, pero creo que hasta aquí hay evidencia de que así no robe un peso, su buen corazón no alcanza para detectar corruptos.
Ahora pasemos a la segunda razón por la que me preocupa su caudillismo: vamos a suponer que al tomar posesión como presidente absorba el superpoder de detectar a corruptos en el gabinete. Tendríamos a un presidente honesto que sabría encontrar actos deshonestos con su gran olfato. ¿Para qué necesitamos entonces un marco institucional sólido si lo tenemos a él?
Pues porque no es eterno. Usando sus palabras, está corrido en terracería. ¿Qué pasará al acabar su sexenio, si la defensa del pueblo mexicano contra la corrupción es su sentido arácnido? ¿Querrá reelegirse para seguirnos salvando? ¿O designará como sucesor a quien comparta sus instintos? Porque si no desarrollamos instituciones, ni siquiera un presidente honesto con gabinete honesto nos blindaría de la corrupción, a menos que el presidente sea eterno. Y eso de la eternidad como que no se da muy bien ni en la política ni en la biología.
En México y América Latina eso del caudillismo no nos ha funcionado bien. Los países menos corruptos en el mundo no tienen a un presidente con olor a santidad que lleva 50 años en el cargo, sino arreglos institucionales que dan incentivos a portarse bien y castigos creíbles a quien se porta mal.
Espero que en México aprendamos la lección. Que no dependamos de la buena fe de alguien. Que la lucha de todas las organizaciones de la sociedad civil se convierta en la columna vertebral de un sistema anticorrupción funcional.
Así sea.
by @avestruzeterea | Abr 3, 2017
Me tocó disfrutarlo hace 30 años, junto con mi hermano y mi mamá. Levantarse tarde en vacaciones escolares, en aquellos días infantiles en que dos semanas parecían eternas.
Pero ya lo dijo Pablo Milanés: “El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos”. Ahora me toca ser yo quien sigue usando despertador, y mis hijos, que hace un par de años se levantaban a las 6am pasara lo que pasara, hoy hasta parecían roncar del gusto de seguir dormidos en lo que yo me arreglaba para la chamba.
Si mañana los vuelvo a ver tan a gusto acostados a pierna suelta, creo que tendré que hacer un simulacro de terremoto o algo así…
by @avestruzeterea | Abr 2, 2017
EL DERECHO A CREAR DERECHOS ESTÚPIDOS
(O del día en que Martí Batres demostró ser ultraconservador).
El presidente formal de MoReNa (aunque ya sabemos quién es el dirigente real) dijo algo que no supe si tomar como broma o ponerme a llorar. Dijo que apoyará a los maestros paristas a poner amparos contra la Constitución (lo que por cierto, no muy se puede) en el rubro de la Reforma Educativa porque atenta contra EL DERECHO A LA ESTABILIDAD LABORAL. De verdad, me quedé helado.
Desde el punto de vista que yo defiendo, el liberal, esto es una locura. Imaginen cuántos puestos de trabajo se perderían si se les dice a los empresarios “si contratas a alguien, tendrás que cargar con él PARA SIEMPRE, so pena de vulnerar su derecho a la estabilidad laboral”.
Pero olvidemos la idea liberal. Sigamos la lógica (es un decir) de Martí. En un país con tanta pobreza, con tanta informalidad y donde hay millones de personas estudiando para poder salir adelante, ¿cómo les decimos que llegaron tarde a la fiesta? ¿Cómo les explicamos que así sean los mejores alumnos egresados de la Normal, no alcanzan chamba porque los que están “tienen derecho a quedarse”? Si alguien quiere destacar en el sector privado, ¿debe esperar a que los mediocres que trabajan ahí se jubilen, pues el patrón no podría rescindirles el contrato?
Ya me imagino si esto se pone en práctica. Un decreto obligará a las fábricas de máquinas de escribir mecánicas a volver a operar. No importa si nadie las usa, pero ¿cómo quitarle a los exempleados de esas empresas el derecho a la estabilidad laboral?
Yo creo que los empleados públicos y privados deben tener la libertad de cambiarse de trabajo si así lo consideran conveniente a sus intereses. Yo creo que los empleadores públicos y privados deben tener la libertad de contratar y rescindir el contrato de las personas que consideren conveniente (cumpliendo las leyes en cuanto a finiquitos y liquidaciones). Y desde luego, creo que si con el dinero de mis impuestos se le paga a maestros, debe el gobierno tener el derecho (que más bien es OBLIGACIÓN) de evaluarlos, ofrecerles programas de capacitación, plazos de estudio, nuevas evaluaciones… pero al que no demuestre ser capaz, que se le liquide. Lleve seis meses o 25 años en su puesto.
Pero ya que hoy es April Fools’, que es como el Día Mundial de los Inocentes, voy a pensar que San Hugo Chávez Mártir intercede para que AMLO quede de presidente y Martí Batres sea nombrado Secretario del Trabajo. Si se aprueba la Ley sobre Derecho a la Estabilidad Laboral, yo ya la hice. Llevo 18 años trabajando, y a partir de que se publique la ley a) sé que puedo hacer lo que quiera y que no me podrán correr y b) ya le bloqueé un lugar a una persona que quiera tomar mi puesto. No importa si es mejor que yo: ya se amoló. Llegó tarde a la fiesta, en donde ganamos los que ya tenemos buenas chambas y pierden los que se están esforzando en estudiar, capacitarse y obtener experiencia. Un triunfo del status quo. Una idea que permite que todo siga como está. Una propuesta tan conservadora que sonrojaría al Sinarquismo.