by @avestruzeterea | Ago 12, 2017
EL CULTO A LA PERSONALIDAD
(O “La Pesadilla de Colores”)
Hace diez años nos llegó una plaga a Veracruz. Se llamó Fidelidad, un nombre que sospechosísimamente se asemejaba al de Fidel Herrera, gobernador del estado.
Programas sociales, puentes, escuelas, colonias, avenidas. Todo giraba en torno a la fidelidad. Cada político aprovechaba la menor oportunidad para mencionar la palabreja.
Esa plaga tenía un síntoma muy evidente: el estado se pintó de rojo. Muchos millones de pesos se gastaron para que escuelas, hospitales, puentes, banquetas (sí, adivinaron, todas esas cosas que se llamaban Fidelidad más otras muchas) se pintaran de rojo. Los Tiburones Rojos se volvieron más rojos, y los Rojos del Águila se volvieron rojísimos. Nunca faltan los lambiscones, y la alcaldesa de Veracruz se echó la puntada de pintar de rojo letreros de calles, lo que iba en contra de los reglamentos de tránsito (y del sentido común).
¿Cómo terminó todo ese enrojecimiento de la fidelidad, ese culto a la personalidad de Fidel Herrera? Muy mal para los veracruzanos. Seguimos pagando la cuenta.
Tuve la oportunidad de estar unos días en Chiapas, el estado en donde crecí y en el que más he vivido. Me encontré con una terrible sorpresa.
El equipo de futbol, que era naranja, ya se volvió de color verde. Alguien se aventó la puntada de regalar playeras verdes a los que van al estadio. Varias de ellas, de buena calidad, tienen en los dorsales el número 1 y como nombre del “jugador” a EL GÜERO, como se le conoce a Manuel Velasco Coello, gobernador de Chiapas. En Tuxtla las guarniciones de las banquetas empezaron a ser pintadas de verde. Una secretaría inventó un trámite que se llama G.U.E.R.O, mientras que el reponsable del ICATECH (que da capacitación para el trabajo, por lo que debería de ser un puesto técnico) inventó un movimiento que se llama MoVer a Chiapas que, ¡oh, sorpresa!, lleva las siglas MVC que se parecen harto a las del gobernador. Antes ese mismo grupo estaba en una fundación llamada Manuel Velasco Suárez, en honor de un exgobernador de Chiapas que sí, adivinaron, es abuelito del actual gobernador.
Hasta el titular del Poder Judicial del Estado sale en reportajes donde posa orgulloso en su oficina con un retrato del gobernador. ¿Qué hace ahí si son poderes distintos y que desde su origen deben ser contrapeso? Regresamos al mismo caso del Veracruz de la Fidelidad: estamos hablando del culto a la personalidad.
Uno de mis primeros recuerdos de niñez fue que cuando José López Portillo, entonces presidente del país, fue a Tuxtla Gutiérrez a una de esas giras que visten mucho y logran poco, se encontró con que un político local (desconozco quién fue) mandó pintar en grande las letras JLP en un cerro en el lado norte de la ciudad. Esa muestra de zalamería, que con sorna mencionábamos que nos equiparaba con Hollywood por aquello de las letras blancas en el cerro, duró bastantes años.
El culto a la personalidad de Jolopo no terminó bien para México. El culto a la personalidad de Fidel Herrera no terminó bien para Veracruz. Ahora en Chiapas vemos a funcionarios de todos los niveles tratando de ver cómo tirarse al piso más rápido para que los zapatos verdes de MaVeCo no pisen el fango (por cierto muy presente en Tuxtla debido a las pésimas obras pésimamente planeadas y pésimamente ejecutadas). Todo lo anterior me hace llegar a la misma conclusión: el culto a la personalidad de MaVeCo no terminará bien para Chiapas.
by @avestruzeterea | Ago 11, 2017
YA TENEMOS AL CANDIDATO IDEAL PARA 2018
Muchos mexicanos temen que en el 2018 nuevamente van a tener que elegir entre el menos malo entre varios malísimos. El (por decir lo menos) bajo nivel de los políticos mexicanos es algo que preocupa mucho, y no parecía haber una salida satisfactoria.
Hasta ahora.
Veamos: en las últimas elecciones presidenciales EPN tuvo el 38.21% de los votos y AMLO el 31.59%. Entre ambos se llevaron un contundente 70% de la votación total.
Eso quiere decir que el corazón de los mexicanos sigue mayoritariamente en el PRI bajo sus diferentes siglas: el Nuevo PRI (conocido como Partido Verde), el Viejo PRI (conocido como PRI) y el Viejo Viejo PRI (conocido como MoReNa).
Entonces una opción que venga del PRI puede resultar atractiva para los electores. Nada más se necesita que pueda unificar a las corrientes mayoritarias, el Viejo PRI y el Viejo Viejo PRI.
Por todo lo anterior, un excelente candidato a la presidencia es Alfredo Castillo.
Su identificación con el PRI es completa. Forma parte de sus filas, ha trabajado desde hace más de una década a las órdenes de EPN, es totalmente Atlacomulco y cumple con las dotes de plurifuncionalidad que tanto gusta a ese partido. Además es ineficiente, da explicaciones absurdas y parece más preocupado por disfrutar de las mieles del poder que en realizar su chamba.
Y, en un movimiento por demás inteligente, está ahora también abarcando los terrenos que gustan al votante de MoReNa: si a los deportistas mexicanos les va mal en Río 2016, la culpa es de la mafia del poder olímpico. ¿Que las chinas nos parecen a los legos unas clavadistas de antología y no sacan nada de agua cuando se zambullen? Pues no. Es que pagaron USD$15,000,000 para comprar la medalla. Si los arqueros no le pegan a la diana es porque los intereses de los unos cuantos hacen que el viento sople cuando les toca el turno a los aztecas, y quede plácido a la hora de que los adversarios disparan. Ya incluso puso de pretexto al calendario, seguramente alterado en favor de potencias económicas y deportivas de indudable influencia global que llevan más medallas que México, como Kosovo, Azerbaiyán, Túnez y Kirguistán.
Ya con el apoyo del PRI y de MoReNa va en caballo de hacienda (de hacienda ganadera, no de la de Videgaray). Pero también tiene todo para conquistar al partido Verde: demuestra una frivolidad bárbara al ir a un viaje que debería ser de trabajo con su pareja, quien está presente durante los eventos en los que él debería estar más al pendiente del entorno de los deportistas y menos de los pizpiretos ojos de su amada.
Mientras el PAN sigue apoyando a gente que amenaza con quemar libros de texto gratuitos (parece que siguen creyendo que en vez de Suprema Corte de Justicia debiéramos tener Santa Inquisición) y el esquizoide PRD juega a ver cuál de sus múltiples personalidades es la que va a prevalecer, el PRI Unificado, con Alfredo Castillo al frente, tiene la presidencia asegurada.
Excepto si en campaña se pone a jugar “¿on’tá bebé?” con niñas escondidas en su cama…
by @avestruzeterea | Ago 10, 2017
Manlio Fabio y las Focas
No sé a ustedes, pero a mí los rituales en el PRI no me dejan de sorprender, aunque desde que soy niño los vengo presenciando. Uno esperaría que tuvieran algo de dignidad e intentaran cambiar aunque sea un detalle, pero no es así.
El PRI dice tener algo menos de 10,000,000 de afiliados. ¿Cuántos de ellos públicamente se manifestaron por algún candidato para dirigir al PRI antes de que EPN señalara con el dedo al jovenazo Manlio Fabio? Cero. No hay una declaración, un tuit, un pronunciamiento. Estamos hablando de casi diez millones de mexicanos, de miles de presidentes municipales, de centenares de congresistas locales, de casi 2,500 comités municipales, de diferentes sectores cuyas siglas (CTM, CNC, CNOP) están más desgastadas que las páginas de los calendarios de Gloria Trevi en los noventas. De todos ellos nadie, ninguno, opinó algo diferente a lo que el dedito de EPN dictó.
Puede ser, podría decir alguien, que era muy obvio que Manlio Fabio era el adecuado, y por eso la unanimidad. La sola mención de esa posibilidad es ridícula: no puede ser que diez millones de personas lleguen a la misma conclusión al unísono. Pero aún si ese fuera el caso, la situación no mejora. Si Manlio Fabio era el adecuado, el mejor cuadro, la alternativa que entusiasma… ¿por qué a nadie se le ocurrió antes que a EPN? ¿Por qué, digamos, el PRI de Sonora no dijo hace dos semanas “nos parece que el Lic. Beltrones puede ser buena opción?”.
Los priistas suelen llamar a eso disciplina. No lo es. Es lambisconería, es agachismo, es falta de dignidad. Es renunciar a la voz propia para unirse al coro. La disciplina consiste en poner en la mesa diferentes opciones, y respetar el resultado en caso de que sea adverso. Pero acatar y aplaudir como foca no es disciplina. Al que lo dude, le planteo un escenario. ¿Que hubiera pasado si el ungido fuera Aurelio Nuño? Lo mismo. Los mismos que hoy no cesan de cantar loas a la experiencia de Manlio Fabio le estarían haciendo églogas a la juventud y dinamismo de Aurelio. Porque aquí se trata de no quedarse fuera de la cargada. De no vivir fuera del presupuesto. De tratar de tener un mejor hueso por mostrar que el ente que el priista en cuestión dirige es el más alineado, el más zalamero, el más aplaudidor.
No hay mejor radiografía del partido que gobierna (es un decir) a México que esa falta de ideas propias, esa renuncia a la dignidad, esa pasividad de borregos que se mantiene hasta que el anuncio esperado los convierte en búfalos.
Mención aparte merecen los editorialistas de varios de los principales medios de comunicación nacional, sobre todo los mayores de 50 años. ¡Con qué nostalgia hablan de Manlio! ¡Cuánto cariño le tienen a las formas! ¡Cómo se nota su alegría porque nuevamente regresa un presidente del PRI de los de antes, de los que si te portabas bien te ayudaba con una beca para el hijo, la silla de ruedas para la tía, la reservación en un mejor hotel cuando estás cubriendo la fuente! De hecho, científicos de la UVM descubrieron que en promedio cuando un editorialista mayor de 50 años escribe sobre Manlio Fabio tiene 5.8 orgasmos por columna. Y no es, como alguien me comentó, un reflejo condicionado de “nota chica, sobre grande”. No es lambisconería habitual, ni pago de gacetilla. Es un entusiasmo real, legítimo, de la parte de la prensa paraestatal que estaba muy cómoda en el régimen del PRI y de repente le menearon el pandero y ya no les gustó. Manlio Fabio les representa lo más caro de los anhelos de reinstauración.
Llama la atención que alaben de Manlio Fabio que operó para sacar las reformas estructurales. ¡Pero si las bloqueó durante nueve años! Si tan buenas eran las reformas, ya estarían cerca de cumplir su primera década en funcionamiento. Manlio Fabio se opuso abierta y públicamente a ellas… nada más para recordar a partir de diciembre de 2012 que siempre sí estaba de acuerdo. A mí, por lo menos, eso no se me olvida.
¿Creen que de un partido tan zalamero pueda venir el aire fresco que se necesita para mejorar las condiciones de vida en nuestro país? Yo tampoco.
by @avestruzeterea | Ago 7, 2017
RECUERDOS OLÍMPICOS
Estaba con unos finísimos amigos en Acapulco. Era el verano del 92. Estábamos regresando del ATRIUM, eran alrededor de las 7 de la mañana.
Fuimos a ¿cenar? ¿desayunar? al restaurante del hotel. El nivel de alcohol en nuestra sangre era, por decir lo menos, elevado.
De repente se hizo el silencio en el restaurante. En la tele estaba un ciclista mexicano, listo para competir. Más por seguir la corriente que por genuino interés nos unimos a los espectadores.
El mexicano sube a la bici ayudado por su entrenador. El juez da la salida. El mexicano empieza a pedalear. Una vez, dos veces, tres veces. Tras haber avanzado cinco metros, el mexicano ridículamente se cae.
Los borrachos del restaurante (a. k. a. “nosotros”) nos doblamos de la risa. La escena era verdaderamente ridícula: un supuesto atleta de alto rendimiento no era capaz de mantenerse arriba de la bicicleta. Desde otras mesas se oían mensajes de asombro, pena. De la nuestra sólo salían estentóreas carcajadas.
Para agravar la situación, tanto el ciclista como el entrenador intentan hablar con el juez (desde luego, el otro ciclista ya estaba dando la segunda vuelta). “No sea así, deme otra oportunidad”, “no sea malito, neta que para la siguiente ya le pedalearé mejor”, “por vida suyita, ayúdenos”. El juez, que parecía ser de Chipre o de Liechtenstein, no daba señales de entender el idioma español mexicano suplicado que los nuestros le ofrecían. Con cara de pocos amigos, simplemente seguía con su banderita roja de descalificación.
Entre los camarógrafos catalanes y el director de cámaras demostraron tener un humor muy negro: repetían la toma desde todos los ángulos. El resto del restaurante le daba la razón al mexicano: si viajó tan lejos, deben darle otra oportunidad. Los de nuestra mesa no podíamos hablar: estábamos literalmente llorando de la risa.
Los de Jamaica hablarán de Usaín Bolt. Los gringos pueden presumir a muchos. Todos los hombres heterosexuales hablaremos de Yelena. Sí hay atletas mexicanos (como Raúl González y las dos medallas en 1984) que me han emocionado con sus triunfos. Pero sin duda, el momento olímpico que más recordaré siempre es ese ridículo ciclista mexicano que recorrió diez mil kilómetros para no poder mantener el equilibrio en una bicicleta, mientras yo ¿desayunaba? ¿cenaba? ese lejano verano de 1992.
by @avestruzeterea | Ago 6, 2017
¿Y si le crecen los enanos?
En México hay una larga tradición de partidos paraestatales. Tan reciente como el pasado junio, para afirmar que el PRI iba a controlar la Cámara de Diputados, se usó el recurso de sumar en automático las bancadas del PRI y el Verde.
¿Y si de repente el Verde le sale respondón al PRI?
Primero un poco de historia: El Verde no es un partido paraestatal, y no lo ha sido desde su nacimiento. Desde el principio ha sido un partido prostituto. Se va con el mejor postor. Y congruentes con su historia, lo pueden volver a hacer.
La primera alianza del papá del Niño Verde fue con Cuauhtémoc Cárdenas en 1988. En el 2000 fue con el PAN. Pero no obtuvo lo que quería, y se refugió en brazos tricolores, cuando se podía establecer vía un acuerdo el porcentaje que le tocaba a cada integrante de la coalición. Y cada renovación le salìa más cara al PRI.
Con el cambio de reglas electorales, el Verde siguió aliado con el PRI. Pero empezó a exigir más cosas, hasta terminar en poder postular a un candidato propio a gobernador, Manuel Velasco.
Más o menos esa es la situación actual. Y en el PRI quieren creer que así seguirá. Yo no lo creo.
Para ponerlo claro, analicemos la última elección federal. El PRI llevó la batuta en 31 entidades y el Verde en una. Y resulta que al Verde – PRI le fue mejor que al PRI – Verde. Mucho mejor. Mejorcísimo. Para que nos entendamos, dobleteó el porcentaje. De ese tamaño.
“Claro, porque el Verde domina en Chiapas y por eso tuvo tanto porcentaje”, pensará algún priista envidioso. Pero el Verde lleva tres años en Chiapas, mientras que el PRI ha gobernado sin alternancia en Veracruz, Hidalgo, Durango, Tamaulipas o Campeche, por poner algunos ejemplos. Y sus resultados estuvieron abismalmente lejanos al de Chiapas.
El PRI perdió Nuevo León (aquí “perder” es un eufemismo), Michoacán y Querétaro. Sufrió en Nayarit, San Luis y Sonora. De los estados con elección de gobernador nada más tuvo un día de campo en Campeche. Mientras, Chiapas se salía de la gráfica.
El Verde, creo, ya lo detectó. Lo que tienen de tramposos lo tienen de inteligentes. Entonces en las recientes elecciones locales en Chiapas venadearon al PRI. En la foto fueron aliados. La realidad es muy distinta: por el Congreso fueron juntos, con candidatos palomeados por Velasco. Y como ganaron en todos lados, en el Congreso Local no se ve un priista capaz de retar al gobernador. Y en las elecciones municipales el Verde le vio la cara al PRI: postularon candidatos de unidad nada más en Tuxtla y Tapachula. En los otros 120 municipios se dieron hasta con la cubeta donde llevaban las tortas para los acarreados.
En lo que el PRI se acomodaba, ya tenía enfrente a dos partidos paraestatales propiedad del gobernador. Al PRI le interesaba ganar Comitán porque de ahí es el líder estatal pero precisamente por eso Velasco se empeñó en que Comitán fuera Verde. Así fue, al igual que San Cristóbal. Al final el PRI se quedó con municipios poco importantes, el Verde ganó en muchos más, y para rematar los partidos paraestatales casi ganan el mismo número de municipios que el PRI. Para que se note de qué lado masca la iguana verde.
¿Qué ha pasado en las últimas semanas? Que la popularidad de EPN va en caída libre, que los suspirantes priistas aparecieron hasta abajo de la encuesta de REFORMA, que el PRI está paralizado por la elección de su presidente… y el Verde está viendo al barco tricolor hundirse, y no se va a querer ir a pique. Y ya si va a seguir en la alianza, pues será a otro precio radicalmente diferente.
Un buen botón de muestra de que PRI y Verde no son lo mismo se dio ayer: mientras todos los priistas estaban grillando por lo bajo pero siendo institucionales en público para esperar a que EPN les dijera quién presidirá el partido, Manuel Velasco tuitea felicitando a Manlio. O lo hizo sin consultar a EPN, o lo hizo a cambio de algo. Pero no lo hizo por orden de EPN a cambio de nada.
El año siguiente hay 12 elecciones para gobernador. Yo creo que el PVEM puede pedir mínimo tres. Y no las más peleadas, como Puebla. Va a querer flancitos. Claro, el PRI puede negarse, pues al final es el partido más grande.
Pero el Verde tiene un as, EL as, bajo la manga. ¿Qué le parecería al PRI que el Verde dijera, digamos, “estamos analizando echar para atrás la Reforma Fiscal porque creemos que no ha obtenido los resultados que pensábamos”? El PAN lo trae como bandera de campaña, y dada la impopularidad de la reforma suena probable que PRD y MC se sumen de inmediato. ¿Se animaría MoReNa a apoyar al PRI para evitar que baje el ISR? No en esta galaxia. Con un detallito de esos rompen la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos, y suben su popularidad a costa del PRI. Lo que a su vez los dejaría listos para el siguiente round: o le sacan más jugo a su alianza, o se van a otro lado sin el menor remordimiento.
Tras las elecciones de junio, las matemáticas en la conformación de la Cámara de Diputados parecían aburridas, como antes de 1997. Pero si el Verde decide, así sea en algunos temas, amagar con romper la alianza, combinaciones muy interesantes emergen. El PRI lo sabe, y solo le queda ceder lo menos posible. El Verde lo sabe, e irá a la yugular.
Porque por más querido que se sienta el cliente, la prostituta nada más está con él mientras reciba un pago que le compense tiempo y esfuerzo, y no haya otro cliente que pague más. Así de simple.