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AMLO y el dinero sucio… otra vez.

Ver a un mensajero de Manuel Velasco entregarle dinero en efectivo a un mensajero de AMLO fue sorpresivo para muchos. El impacto ha sido tan fuerte que los facilitadores tuvieron que pasar de “AMLO siempre ha sido honesto” a “AMLO tuvo que volverse corrupto pero lo hizo por tu bien”.

Para mí también fue una sorpresa. Pero no por las mismas razones que para varios otros. Me explico: el asunto de Pío no es de ninguna manera aislado. No. Forma parte de la estructura misma de los movimientos que ha hecho AMLO: tomar dinero de particulares, y después retribuírselos con cargos públicos, adjudicaciones directas, licitaciones a modo, permisos, concesiones, impunidad. Mi sorpresa es que hace una semana había quien creía que AMLO era honesto.


Muchas personas no entienden la razón de algunas conductas de AMLO. En particular tengo amigos chiapanecos que consideran (como cualquiera que haya prestado algo de atención) que el gobierno de Manuel Velasco fue tremendamente corrupto, y como votantes de AMLO no entendían por qué había tanto cariño entre ambos.

Ahora tras los videos ya lo entienden. Algunos seguirán defendiendo a AMLO, porque para ellos ya es como un padecimiento crónico. Pero otros más están despertando.

El caso de Chiapas entonces está claro. Pero si entendemos que esa manera de operar no fue excepción sino regla, entonces podemos entender mucho mejor varias de las decisiones de AMLO.

¿Por qué impulsó a Jaime Bonilla, con un pasado notoriamente corrupto, al gobierno de Baja California? ¿No lo entienden? Pues porque hay dinero sucio detrás, así como algún favor personal (digamos, cuando Bonilla llevó a AMLO al Juego de las Estrellas de la Grandes Ligas en un palco del estadio de San Diego). Favor con silla se paga.

¿Por qué hizo senador a Armando Guadiana, que fue diputado por el PRI en 1973? ¿No lo entienden? Pues porque hay dinero sucio detrás. Yo te financio la campaña, tú le ordenas a la CFE que me compre carbón, de ahí sale una muy buena utilidad, y pues parte para ti y parte para mí. Favor con carbón se paga. ¿Que en el ínter envenenamos al medio ambiente? No importa. Los ambientalistas fueron nuestros tontos útiles en las elecciones de 2018, ahora que coman sapos orgánicos de comercio justo.

¿Por qué hizo senador a Napito? ¿Por qué Carlos Cabal Peniche regresó tan campante en este sexenio a negocios donde el gobierno está involucrado? ¿Por qué si toda la izquierda tradicional repudia a Manuel Bartlett él sigue ahí? ¿Por qué le ha ido TAN BIEN a Ricardo Salinas Pliego? ¿Por qué un trato tan bonito a Mario Villanueva? ¿Por qué le dio Santa Lucía a Rioboó? ¿Por qué apoya tanto a la CNTE? ¿Por qué vía Dos Bocas le da contratos a los afortunados amigos del esposo de Rocío Nahle? ¿Por qué consiente tanto a los exempleados de Luz y Fuerza? ¿Por qué arremete contra algunos gobernadores pero con otros es terso? ¿Por qué siempre ha protegido a los giros negros? ¿Por qué siempre ha defendido a Javier Duarte, al extremo de llamarlo “chivo expiatorio”? ¿Por qué tantas deferencias con la familia del Chapo? ¿Por qué ascendieron tanto en sus carreras Dolores Padierna de Bejarano y Claudia Sheinbaum de Ímaz después de que sus esposos callaron tras ser exhibidos recolectando dinero sucio? ¿Por qué aunque Eva Cadena denunció que el dinero que recolectaba era concentrado por Rocío Nahle, AMLO la designó secretaria de Energía?

La respuesta siempre es la misma. Porque hay dinero sucio detrás. Porque igual que en los gobiernos anteriores, AMLO recibe dinero de personas que quieren tener una recompensa por su “generosidad”. No es excepción, es la regla.

Y la están obteniendo.

De fondo eso es exactamente lo mismo que pasó con ODEBRECHT. La empresa daba dinero en campañas y esperaba obtener un retorno vía negocios con el gobierno.

De fondo es exactamente lo mismo que pasó con Grupo Higa. La empresa hizo el favor de una Casa Blanca para EPN y un detallito para Videgaray en Malinalco, y luego pues a cosechar los frutos de la inversión.

De fondo es exactamente lo mismo que pasó con OHL.

Con AMLO pasa lo mismo. El político, el empresario, el contratista, el líder sindical le dan dinero sucio a AMLO. Y AMLO desde el poder les permite hacer negocios a costa del presupuesto.

Es lo mismo.

Lo mismo. Pero más chafa.

Porque sí es la misma corrupción (o más) que con EPN, pero con un peor crecimiento económico.

Porque también hay violencia como con Calderón, pero en ese entonces eran 1500 asesinatos al mes y ya vamos en 3000.

Porque los anteriores cuidaban que hubiera abasto de vacunas, aunque si costaban $100 entonces facturaban $120 y se repartían la diferencia (ojalá esos no vuelvan nunca). Pero ahora hay un gran desabasto de medicinas y vacunas, y AMLO quiso para ese puesto a David León. ¿Qué le interesa a AMLO, la salud de 120 millones de mexicanos, o pagarle a Manuel Velasco sus amables favores en efectivo? Tomen en cuenta que según David León no tuvo ningún trabajo público el sexenio anterior, por lo tanto su experiencia pública anterior data de antes de 2012. ¿Y cuál fue su último puesto público en 2012? Director de Comunicación Social para el grupo de senadores del Partido Verde. Sí, de ese nido de ladrones. Sí, durante la campaña presidencial que AMLO jura y perjura que fue muy sucia. ¿Recuerdan quién fue el candidato del Verde en 2012?

Exacto. Fue EPN.

¿No entendías por qué AMLO designó para la compra centralizada de medicinas al de Comunicación Social del partido Verde en la época de la campaña de EPN? Pues con los videos de la semana pasada ya te quedó claro.

Aplica esa misma lógica a todo lo raro que le has visto a AMLO. Todas sus decisiones extrañas, que no encajan, que no tienen sentido. Todos los sapos que le hace tragar a sus facilitadores. ¿Por qué a veces actúa así?

Porque llegó al poder a base del dinero sucio de muchas personas.

Y se lo está retribuyendo a esas personas de tus impuestos.

Mientras sus porristas lo defienden.

Ahora muchas de las decisiones de AMLO tienen mucho más sentido, ¿no?

Lo que un día fue, no será

Para cualquiera que estuviera poniendo un poco de atención, desde marzo se sabía que la pandemia iba a provocar una enorme crisis económica que pondría en riesgo el crecimiento económico de todo el sexenio. Se tenían muchísimas alternativas, muchas personas desde todos lados del espectro político propusieron políticas públicas sensatas que ayudaran a paliar la situación (para caer menos) y permitieran impulsar la eventual recuperación (para subir más).

Don Ganso Necio no hizo nada.

Incluso a varios de los facilitadores del régimen les quedaba más que claro el problema al que nos enfrentábamos. Ellos tenían la ingenua esperanza de que AMLO entendía la gravedad de la situación, y que en el “informe” del 6 de abril se iban a presentar medidas contracíclicas sensatas. El propio Arturo Herrera dijo que iba a presentar el programa de estímulos después del informe. Varios pensamos que esperar algunos días era una locura y así lo expresamos.

Llegó el 6 de abril, y Don Ganso Necio siguió sin decir nada. Solo comentó que México era, junto con India, el país con menos casos de COVID19. Sí, en ese mundo vivía.

La realidad ahora es innegable. La economía de México caerá este 2020 en una magnitud no vista desde 1932 (es decir, no vista personalmente por nadie de las 7 personas que lean esto), y en 2021 el crecimiento de la economía será mediocre. Y no, no funciona lo de “pusesdeque eso pasó en todo el mundo”. Tampoco les sirve el “pusesdeque íbamos muy bien pero llegó la pandemia”. Para ser claros, en el periodo 2019-2021, que incluye antes, durante y (esperemos) después de la pandemia, México tendrá unos de los decrecimientos más grandes, solo eclipsado por países como Venezuela. En general se espera hoy que todos los países estén a finales de 2021 a niveles similares al inicio de 2019 (algo arriba, algo abajo), mientras que México es de los pocos países que estarán MUY abajo.

“Bueno, es que no se podía hacer nada. No hay nada de dinero, los de antes no dejaron recursos, la 4T no se va a endeudar, no había manera de apoyar más fuerte”. Pues no es cierto, y voy a ponerle numeritos al tema, no sin antes decir que como el Banco Mundial se encargó de anunciar, por supuesto que sí hubo deuda adicional. Pero hay mucha tela de donde cortar. Veamos.

Hasta el momento se han perdido alrededor de un millón de empleos formales. Imaginemos que en marzo se hubiera hecho un programa para apoyar a esa cantidad de empleos, donde el empleado ganara hasta $15,000 (para que no digan que es para ayudar a los fifí).

El gobierno pudo decirle a las empresas “antes de despedir empleados, lleguen a acuerdos con ellos. Si de alguien que gana $15,000, creen que es un empleado valioso pero ahora al no tener ingresos no les es factible pagarle, les ofrezco esta alternativa: que el empleado renuncie al 33% de su sueldo, ustedes páguenle solo el 33% y yo gobierno le doy otro 33%”. De este modo, el empleado valioso se queda con un sueldo de dos terceras partes de lo que tenía, tú empresa no pierdes capital humano ni te quedas sin caja para liquidarlo, y yo gobierno garantizo un millón de empleos (recordemos que cerrando número, los empleos formales en México son 20 millones, por lo que salvar al 5% de TODOS los empleos vigentes parece una causa que vale la pena).

Si ese programa hubiera tenido vigencia de 3 meses (abril, mayo, junio), hubiera sido tan exitoso que hay el millón completo de solicitudes, y cada empleado gana $15,000 al mes, el gobierno solo tendría que pagar 15 mil millones de pesos ($5,000 durante tres meses a un millón de trabajadores).

Puse “solo quince mil millones”. ¿Qué, quiero decir que no es mucho? Bueno, para mí pues sí. Hay días que no los gano. Pero para el gobierno federal no lo son. Y aquí no voy a hablar del tiradero de recursos en PEMEX y CFE, de la corrupción rampante, de los elefantes blancos consentidos del régimen (Santa Lucía del Cerro, Tren Maya y Dos Bocas), ni de la deuda que se pidió del Banco Mundial. Todo eso podía seguir. ¿De dónde se pudo por ejemplo tomar esos 15 mil millones de pesos?

Del programa Sembrando Vida. Ese programa tiene 40 mil millones de pesos de presupuesto para este año, y según sus propias cifras, en 2019 solo cumplió el 7% de su meta. De cada 100 árboles que debieron sembrar, solo se sembraron correctamente 7. Quiere decir que el 93% se desperdició. Si le recortan 15 mil millones de pesos, siguen teniendo muchos más recursos que los que necesitan para su 7% de éxito.

Así, pensando un poco, con un monto pequeño de recursos, actuando a tiempo, se pudo hacer mucho menos grave la crisis. Sí, de todos modos habría una recesión. Pero sería menos pronunciada. Y la recuperación sería mucho más rápida. Lo comenté desde abril en un artículo que se llamaba “hibernación”. El millón de empleos perdidos, que se ha convertido en un millón de historias de familias desesperadas por encontrar fuentes alternas de recursos, se pudo haber evitado usando un monto minúsculo, dejando intactos todos los programas favoritos de AMLO, los contratistas consentidos de Nahle y Bartlett y Zoé y Ana Guevara, las andanzas de terratenientes de Virgilia Eréndira y su Dr. Ackermansiones, y sin incurrir en deuda.

Se tuvo la oportunidad. Se dejó ir. Tendremos un sexenio perdido en cuanto a crecimiento.

Lo que un día fue, no será.

Una bocanada de aire fresco

No vengo a decir nada que no conozcan. El gobierno de AMLO es un desastre. Va a entregar los peores resultados económicos desde 1932, hizo la primera recesión “hecha en México” desde 1995, superará los 60,000 “muertos de Calderón” en algún momento dentro de sus primeros tres años de gobierno, su gabinete tiene más casas que un fraccionamiento en Ecatepec, tiene sus contratistas consentidos con adjudicaciones directas, ha hecho un desastroso manejo de la pandemia, y lo que le gusten agregar.

A consecuencia de lo anterior, han ido perdiendo terreno en las encuestas y en las redes sociales. Cierto, las redes sociales no representan a la totalidad de los mexicanos, y solo participa una pequeña fracción de los electores ahí. Pero sí se genera un porcentaje muy importante de la opinión pública, esa que al final termina permeando a la calle.

Cierto que sigue habiendo muchos seguidores de AMLO. Y eso desde luego no va a cambiar de la noche a la mañana. Pero ya ni en las encuestas a modo que realizan en TWITTER ganan, y terminan borrándolas o haciendo privadas sus cuentas mientras hacen berrinches marca Beatriz. Han perdido el monopolio de la narrativa en redes sociales y eso los incomoda mucho.

Pero de repente, en medio de tantas malas noticias para la 4T, vienen las bocanadas de aire fresco, cortesía de autodenominados “opositores”.

Me refiero al meme que compartió Mariana Gómez del Campo, prima hermana de Margarita Zavala y por lo tanto ligada en la mente de muchos al PAN, a México Libre y a Felipe Calderón. A ella se le ocurrió que era muy chistoso el meme de AMLO subiendo a un Viva Aerobús con su caja de cartón de huevos.

Estoy seguro que ese meme le dio mucha risa a algunos que siempre vuelan en Business Class, o que usan juegos de maletas de $35,000. Ese 0.1% de la población probablemente se carcajeó. Pero al otro 99.9% no le hizo gracia. Porque la mayoría de los mexicanos no ha viajado nunca en avión, y un buen porcentaje de los que lo han podido hacer de 10 años para acá ha sido gracias a las aerolíneas de bajo costo como, precisamente, Viva Aerobús. El usar caja de cartón de huevos puede ser humillante para algunos, pero para otros más bien es un recordatorio de que cuando hay necesidad, la creatividad ayuda. Por último, muchos asocian (asociamos) esas cajas con personas que nos han visitado y que en esas cajas nos llevaron productos de su (o de nuestra) tierra. De esas cajas de repente salía queso, crema, cacahuates, toritos, dulces típicos, lo que gusten. Se me hace que varios de mis 7 lectores saben a lo que me refiero.

Y entonces los seguidores de la 4T aprovechan, con toda razón, y hacen el contraste de AMLO viajando en la clase turista de un avión comercial, con la gente que se burla de él porque eso se les hace de pobres. Mariana borró el tuit y pidió perdón al estilo “no primera dama”, sin realmente disculparse. Pero ya les dio el pretexto que querían para reducir las cosas a una falsa dicotomía: ¿prefieres a AMLO, que viaja de un modo más parecido al de tu familia? ¿O a la oposición que se burla que haya gente que viaje en avión comercial y no privado? De esa manera retoman el control de la narrativa.

No es la primera vez que pasa. El año pasado AMLO subió una foto desayunando con Ricardo Monreal. El plato más visible era de fruta y no se veía a nadie preparando gorditas. Entonces Juan Ignacio Zavala, hermano de Margarita, tuiteó “Palacio Nacional es un multifamiliar con olor a fritanga, tlacoyo y fracaso”. ¿Cómo le supo ese comentario a los que viven en multifamiliares? ¿A qué huele la entrada a las estaciones de metro que millones de personas toman diariamente? ¿Usted cree que la mayoría de los mexicanos asocian los tlacoyos con algo negativo? Yo tampoco. En Palacio Nacional vive una sola familia. Decir que eso parece “multifamiliar” es decir que los multifamiliares se te hacen corrientes. Y pues… tienes derecho a pensar así. Faltaba más. Pero ese tipo de comentarios parecen sembrados por Epigmenio Ibarra de tan contraproducentes que son.

Hay más ejemplos. ¿Recuerdan cuando le dieron zoom a una foto de AMLO y sus zapatos no estaban perfectamente boleados? Sí, la presentación es importante. Pero muchos de los que leyeron esos tuits voltearon a ver su propio calzado. Y no estaba impecable. Y pensaron “pues sí, si yo trabajara en una oficina con aire acondicionado y vista a Paseo de la Reforma, seguramente tendría muy limpios mis zapatos. Pero en la obra / la parcela / la fábrica / la calle no hay tanto modo de cuidar ese aspecto”. Habrá quien vote por un candidato por lo pulcro de sus zapatos. Y una vez más, tienen derecho. Pero son la minoría de la minoría.

Me da mucho coraje que eso pase, porque sé que hay más alternativas que AMLO o ese tipo de oposición. El viaje de AMLO tiene mucho de criticable, y yo soy de los que piensa que un avión presidencial es una herramienta de trabajo conveniente, más si ya está completamente pagado. Hay gente que lleva muchos años en política, como Mariana, que no sabemos si por sus propios méritos, en la iniciativa privada, se hubiera podido hacer de los suficientes recursos para poder pagarse viajes de avión en Primera Clase. Lo que sí sabemos es que está en la política y que ha viajado tanto dentro de México como al extranjero con dinero de impuestos. De impuestos de personas que, tras muchos años de esfuerzo, lograron por fin llevar a su familia a Huatulco por Viva Aerobús. Coincido con los que piensan que es mil veces mejor arreglo (además de más barato) vivir en Los Pinos y tener a Palacio Nacional de museo y sede de eventos importantes. Hay muchísimos elementos para criticar a AMLO con toda la razón en esos temas y muchos más.

Pero por favor, sobre todo las personas que se identifican con políticos del pasado, dejen de insultar a AMLO con calificativos despectivos. Que gobiernos anteriores hayan sido menos peores que el actual no quiere decir que consideremos que fueron excelentes gobiernos. Padecimos sus errores, sus excesos, sus malas decisiones, sus compadrazgos, su magro crecimiento, su impunidad, su corrupción, su cercanía con líderes sindicales… salen mejor que la 4T en comparación, pero eso de ninguna manera es para vanagloriarse.

Concéntrense en los temas de fondo. Ahí AMLO cojea de las dos patas de ganso. Los resultados de la 4T son desastrosos. Háganlo evidente. Pero piensen unos segundos antes de subir un meme que humilla a la gente que viaja en Viva Aerobús (o que aspira a hacerlo). Dejen de evidenciar que piensan que un multifamiliar es algo malo per se.

La 4T puede ser solo una corta y dolorosa etapa de México de la que podremos salir adelante. Pero también puede ser un movimiento que pase más tiempo en el poder. Por favor, no los ayuden con bocanadas de aire fresco.

Balance semifinal de una pandemia domada

En una de las expresiones más desafortunadas de su muy desafortunada presidencia, ayer dijo Don Ganso Necio algo que lo refleja completamente en negación. Ayer se atrevió a dar su “balance final” de la pandemia. Sí, esa que todas las semanas está matando a miles y miles de mexicanos.

Dar el balance final de una pandemia que en el mejor de los casos va a la mitad es un insulto a los enfermos, a sus familiares y al personal médico. No es momento de hacer balance final de lo que no ha terminado.

El gobierno de la 4T lo ha hecho espectacularmente mal en esta pandemia. Tuvo varias semanas de ventaja sobre países asiáticos y europeos, y no las aprovechó. Cerró tarde y mal. No dio los apoyos económicos para un buen “quédate en casa”, y prefirió seguir tirando dinero en PEMEX, Dos Bocas, ProBeis, Tren Maya y Santa Lucía del Cerro. Hace menos pruebas que Bangladesh. Ya no hay ni el más pálido intento de trazado de contactos. La apuesta única del gobierno es que si alguien está muy muy enfermo, y tiene una prueba en la que dio positivo, esa persona tenga acceso a una cama. Abiertamente han señalado que ese es su único objetivo.

En México los ganseguidores podrán realizar todas las maromas que quieran, pero el pésimo desempeño de la 4T ya es noticia mundial. Hay un término llamado BRIMUS (Brasil, Rusia, India, México, Estados Unidos) para referirse a los países grandes que peor lo están haciendo. Los cinco países tienen en común contar con mandatarios populistas, que quieren que la realidad se adapte a su discurso. La cosa es que el coronavirus tiene otros datos.

Hace un mes, el sábado 23 de mayo, AMLO grabó un video desde el austero Salón Morisco del austerísimo Palacio Nacional. En él se mostró triunfalista. Habló, claro que sí, de pandemia domada, de curva aplanada, de luz al final del túnel. Quiero contrastar, a un mes de diferencia, en sus términos y con sus números, los datos que él mencionó como prueba de su éxito.

AMLO eligió un dato, muertes por millón. Hay muchos otros datos que valía la pena considerar, como número absoluto de muertes, tasa de letalidad o número de pruebas por millón de habitantes. Pero él eligió muertes por millón. Sigamos con eso.

AMLO eligió unos países desarrollados para compararse. Nuevamente, pudo usar otros países desarrollados en donde la comparación no era en su momento tan halagüeña. Es un poco marrullero usar solo los datos que te convienen, lo que le llaman “cherry picking”. Pero bueno, él eligió esos países y esos países usaremos.

AMLO usó sus propias cifras oficiales, que evidentemente están subestimadas. Ya llegaremos con el tiempo a saber la dimensión real de la pandemia, pero usemos los datos oficiales. Vamos a jugar en sus términos.

¿Cuál era la medida de triunfo de AMLO hace un mes, y cómo vamos ahora?

Primero empezaremos con la comparación con Bélgica. ¿Cuáles son los números que dio AMLO sobre los mexicanos y sobre los be… los bel… los bal… los bul… los habitantes de esos países? AMLO presumió, ahí está el video en YouTube, que en Bélgica morían casi 15 veces más. Eso según AMLO era su medida de éxito. Pues un mes después ya no hay 15 veces más bel… belg… habitantes de esos países muertos en proporción. Ya son 4 y medio más. Si que ellos tuvieran 15 veces más era motivo de elogio para la 4T, pues tal vez 4.5 ya no lo sea tanto.

Pero revisemos otros. Tal vez Bélgica fue una golondrina que hizo verano.

AMLO después mencionó a España. “Once veces más”, dijo. Pues ya solo son algo más de 3. “Reino Unido es otro caso, con 10 veces más muertos”, dijo orgulloso. Ya son menos de 3 y media veces. Luego señaló a Francia. El dato que dio fue 9.7 veces. El dato más reciente es 2 y medio.

Después se siguió con los vecinos y socios de tratado comercial. Estados Unidos tenía, cuando AMLO dio su plática triunfalista, cinco veces más muertos que México. Ahora ya es solo el doble. ¿Canadá? “Tiene el triple de muertos”, dijo AMLO. Pero ahora ya no hay que multiplicar por 3. Solo por 1.23.

Dejo al final a Alemania, porque AMLO hizo lo mismo. Muchos hablaban de la buena gestión de Angela Merkel ante la pandemia y eso a Tirano Ganseras no le gustó. Entonces dijo con mucho énfasis que Alemania tenía casi dos veces el número de muertos por millón que México. Recuerdo que dentro de la ronda subsecuente de adulación, el Dr. Dr. Houses Ackerman pontificaba en Twitter sobre lo superior que era el manejo de la pandemia de AMLO con respecto a Merkel. Y sí, en datos oficiales Alemania estaba cerca de tener el doble de muertos por millón que México.

La cosa es que ya le dimos la vuelta. Ahora México tiene más muertos que Alemania, y ya son los teutones los que pueden decir que México tiene casi el doble de muertos por millón que Alemania.

Aquí les pongo la tabla por si quieren comparar. Los datos del 23 de mayo los dijo AMLO en su video. Los datos al 24 de junio salen de worldometers.

PAÍS (GENTILICIO)DATOS AL 23 DE MAYODATOS AL 24 DE JUNIO
BÉLGICA (HABITANTES DE ESOS PAISES)CASI 154.5
ESPAÑA (ESPAÑOLES)11ALGO MÁS DE TRES
UK (UKELELES)10MENOS DE TRES Y MEDIO
FRANCIA (FRANCESES)9.72.5
EU (GRINGOS)52
CANADÁ (CANADIENSES)323% MÁS
ALEMANIA (ALEMANES)CASI DOS, FAVOR MÉXICOCASI DOS… FAVOR ELLOS

Le puse a este artículo “balance semifinal” por ironizar sobre la tontería de AMLO de darle cerrojazo a algo que está matando a docenas de mexicanos cada hora, y lo seguirá haciendo todavía durante al menos varias semanas más. Pero desgraciadamente en términos futboleros, todavía estamos en temporada regular y no ha empezado la liguilla. Los picos siguen llegando, las cordilleras se extienden, las mesetas se vuelven altiplanos, o la explicación orográfica que se le ocurra a López-Gatell, pero esto va para largo.

México es hoy, en datos de worldometers, el país número 18 en muertes por millón.

México registra a hoy, con datos oficiales, 181 muertes por millón. El promedio mundial es de 61. Es decir que en México muere en promedio el triple de gente.

No es momento de balance final.

Las propias métricas que AMLO eligió como prueba de su éxito son hoy manifestación de su fracaso.


Me propuse escribir esto hoy para dejar pasar un mes de aquel discurso triunfal. Pero desgraciadamente si lo hiciera dentro de dos semanas la comparación se vería todavía peor.

Pero sirvan estas líneas de balance semifinal.

La Madre de Todas las Batallas (22.06.2013)

Ya empezó La Madre de Todas las Batallas, la de la Reforma Energética. La única empresa petrolera en el mundo que pierde dinero busca ser reformada y antes de que se presente alguna iniciativa ya hay protestas.

Hay un tema que me preocupa: Estados Unidos está avanzando, a buen paso, hacia la independencia energética. Las múltiples empresas privadas que hay allá, bastante más eficientes que PEMEX, constantemente desarrollan nuevas tecnologías para trabajar con cosas llamadas Gas Shale y Fracking, mientras nosotros seguimos en el campo de Chicontepec como aquel anuncio de Serfín de “Miguel, mete esa barrena. Debajo de esta tierra tiene que haber agua”.

Las principales armadoras de autos tienen dentro de sus catálogos comerciales autos híbridos y eléctricos, y empresas como Tesla amenazan con cambiar el panorama de la dependencia del petróleo.

Hoy todavía el petróleo es muy importante. Pero lo será cada vez menos si las petroleras de otros países avanzan en Investigación y Desarrollo. Y lo será cada vez menos si se sigue avanzando en alternativas eólicas, solares, eléctricas, etc.

Debemos hacer una reforma seria y a fondo de PEMEX, y debemos hacerla YA. Si no en 15 años no vamos a poder colocarla ni en tómbola.

¿Es necesario privatizarla? La evidencia muestra que es mejor la competencia entre privados, luego un monopolio privado y al final un monopolio público. Mientras más nos movamos hacia la competencia será mejor. Si los atavismos culturales de los que aparte de envolverse en la bandera se bañan con chapopote impiden llegar más allá (el propio Peña Nieto no presentará una reforma todo lo ambiciosa que se necesita), sí por lo menos que tengamos algo que permita que no seamos “dueños” de un petróleo que no tenemos la capacidad para extraer de manera eficiente.

Es difícil pensar en el hubiera. Hace más de una década Brasil (con un gobierno de izquierda) inició un proceso que concluyó en la venta del 49% de las acciones de PETROBRAS, con buenos resultados para casi todos. Y hasta donde me pude dar cuenta no hubo una merma en soberanía, la bandera brasileña sigue ondeando en Brasilia y a Dilma la eligieron sus compatriotas (aunque parece que ya la quieren correr, pero ésa es otra historia).

Ya vamos más de una década tarde. Que no pase de este año. Después será demasiado tarde.